Pues si... de vuelta a la triste realidad una vez más.
Cabe mencionar que tuve un viaje con el imposible (y otros cuates) y nomás puedo decir que me declaro incompetente para entender a los hombres. Un día es el mejor de mis amigos (me cuida, me procura, me acompaña) y al siguiente es una ostra que aprovecha cualquier oportunidad para reclamarme algo.
Nomás imagínate... el 31 estando con él conocí a un historiador (mega-súper-rrrrrrrrrrrrrrr) y tuvimos oportunidad de pasar como hora y media juntos. El tipo me encantó. Agarramos una plática buenérrima mientras cantábamos y saltábamos. Casi para irme estábamos los 3(el historiador, el imposible y su servidora) me despido, doy la vuelta y oigo al imposible (medio deshinibido por una ligera dosis de alcohol):
-No mamssss, esta vieja es suuuper chida
Volteé con una sonrisa en la cara y le pregunté
-¿Quéee dices túuuu?
A lo que me respondió:
-Nada, nada... contigo no estoy hablando (con cara de cínico)
Lo que me saca de onda es que un día puede ser encantador y al siguiente nomás no se qué le pasa.
A veces me dan ganas de aventármele así nomás y al otro día me pongo a razonar y creo que mejor lo quiero como amigo. ¡Qué complicadas son las relaciones!
Y hablando de relación ni cómo ayudarme con lo que queda de la mía (si es que aún queda algo)... lo bueno es que estóy tranquila.
Anyway... no cambiaría nada nadita
1 Respuestas al soliloquio:
Las relaciones son un constante "estira y afloja", "unas por otras" o "prueba y error" son tan variables que llegan a ser incomprensibles para nosotros los simples mortales... no trates de entenderlas, dejalas que fluyan! :-P
Saludos, Diego
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