Idealizaciones

jueves, 27 de octubre de 2011

En realidad soy muy aburrida:

Me despierto con la luz y en la noche me da sueño... no soy de fiestas larguísimas, after y drogas duras. Me gusta el cine y disfruto igual una película "de arte" que una de comedia. Me encanta leer y tengo varios amores platónicos que escriben libros.
Disfruto infinitamente mi espacio sola en casa. Me gusta hacer jardinería.
Hay días en los que no quiero salir y me vale madre si le disgusta a alguien. Apago el teléfono o sencillamente digo que prefiero estar en casa aunque no les guste. Eventualmente mis amigos llegan a acostumbrarse.
Me he divertido como idiota jugando caras y gestos, wii con juegos que son como infantiles. Tengo un problema con demostrar que soy buena compitiendo. Me disgusta y me molesta.
A veces prefiero sentarme sola a comer y observar. En el transporte público acostumbraba observar a la gente. Mis vacaciones ideales son en una playa y con una cerveza a un lado. No de fiesta, no de compras... viendo el mar y ya.
Viajar me cansa. Las ceremonias me dan flojera... me gustan los museos y la música, y los animales. También me gusta cocinar, caminar y en especial me gusta dormir. Prefiero el silencio a la música de relleno. Si fuera buena dibujando lo haría más seguido. Últimamente no me importa que dibuje horrible. Dibujo para mi. Detesto la adrenalina, odio los lugares altos, en la vida me tiraría de un avión o un bungee.

Insisto: soy muy aburrida

Si una fiesta ya me cansó, me voy a mi casa; si no quiero ir a algún lado no voy.
Hago lo que me place.
Y ya.

Aunque algunos piensen que soy una bomba de diversión, no lo soy... soy como una fogata controlada... emito calor suficiente para que algunos se mantengan cerca, pero si quieren quemar algo pueden tardarse mucho. Tengo fama de divertida y de comehombres. Y puedo ser divertida, pero tipo las tazas voladoras de la feria, no la montaña rusa.

Lamento no serlo...


Bajas pasiones

sábado, 22 de octubre de 2011

Hace poco estaba platicando con un amigo que me imploraba que le presentara a alguien que fuera sensible, tierna, cariñosa, inteligente, con una personalidad increíble y poco interesada. Y le dije que sí. Que le presentaría a una amiga. A ella le dije que él había pedido semejantes características y que ella había salido como la ganadora del sorteo. Los dos me preguntaron ¿es guapa?/ ¿es guapo?.
Yo alegué que la belleza es subjetiva y que a mi los dos me parecían lo suficientemente atractivos. A él le comenté que cuando ella vestía falda provocaba las bajas pasiones en los hombres que las miraban
¿Como que bajas pasiones? (me preguntó él)
Y le contesté muy convencida que pasiones (de abajo), literal pues...
Me contestó que él no sólo buscaba a alguien que satisficiera ese tipo de pasiones, sino que también lo hiciera con las pasiones superiores: las de la inteligencia, la espiritualidad y con todas esas cosas místicas-casi-divinas

Y en ese momento supe contestar una pregunta que ÉL me había hecho hace algún tiempo: ¿Por qué me gusta?

Y es tan simple como eso: satisface todas mis pasiones...

Esas que me hacen creer que el amor tiene algo de divino, pero que también están relacionadas con la lujuria, la carne y lo terrenal. Es tan simple como su olor, oír su voz, y ver sus ojos y sus pestañas que tanto envidio.

Y me rehuso terminantemente a estar con alguien que no me provoque de la misma manera, con alguien que solo consiga "estabilidad" en cualquiera de los sentidos. Para eso, prefiero mi soledad, mi espacio y mis terrenos sólo para mi.

Romances epistolares

miércoles, 12 de octubre de 2011

Hacía tiempo que no leía una novela que me enganchara con facilidad y que me hiciera aflorar mi lado obsesivo para no soltarla hasta terminar y me recomendaron Contra el viento del norte de Daniel Glattauer.
A ratos me hizo recordar a un examante con el que el tormento empezó con un intercambio de correos, igual que en la novela que menciono.

Para que yo me enamore hay varias formas:
a) o el sujeto en cuestión me encanta físicamente y me resulta imposible dejar de verlo y olerlo (estoy convencida de que la química juega un papel muy importante en lo que llamamos enamoramiento)
b) tiene un excelente uso del lenguaje (en cualquiera de sus formas)
c) es una agradabilísima compañía (y además cumple con alguna de las condiciones anteriores)

El caso es que mi entonces novio me ignoraba olímpicamente y después no pudo con su vida y su solución inmediata fue mandarme al cuerno.

Y se aparece el ente este que hacía un magnífico uso de las palabras. Sus correos eran como castillos de palabras que me hacían soñar. Y en ese momento necesitaba una cura urgente de la realidad. Me escribía cosas lindísimas (que borré en un ataque de odio infinito cuando dijo que él nunca había querido nada más que ser mi amigo).

... una cosa es que una se emocione, que "malinterprete" señales, regalos, llamadas constantes y cuanta cosa al lector se le pueda ocurrir, pero otra muy fea es que uno diga que no quiere nada cuando comienza los mensajes de insomnio con la frase "de este lado del colchón"

Pero de vuelta a la novela... ejemmmm... usted disculpará la proyección.

El autor juega magistralmente con el lector, subiendo y bajando el tono de los mensajes como en una relación de adolescentes y de repente... ¡pum! termina la primera parte y no resuelve nada (excelente estrategia para vender libros) y total que uno corre por la segunda parte y termina casi casi en un ... y vivieron felices para siempre:

¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHH!


Perdone usted, pero amor (al romántico, me refiero) que se precie de ser ejemplar, debe quemar como el fuego y acabar con uno hasta que sólo quedan cenizas...

Si no es eso... mejor nada.