Saltar al vacío

miércoles, 20 de junio de 2012


La vocación suicida no es nada fácil.

Requiere una buena dosis de necedad para pensar que el piso no se ve tan lejos, y cierto grado de inconciencia que permita creer que podemos volar aunque sea unos segundos.

No se asuste
No estoy hablando de suicidio, sino de arriesgar la comodidad que uno tiene.O también de engañarse un poquito para convencerse de algo.

Quizás si me lo repito lo suficiente, pueda funcionar (naaaaaa, ya quisiera ser así)

Y algunas decisiones implican tener el valor de saltar al vacío deseando no encontrar el piso, aunque la mayoría de las veces sabemos que el golpe va a ser duro.

Pero al fin de cuentas es preferible el dolor del golpe a la duda de saber si pudiéramos haber podido hacer algo




Cuando estoy feliz me vuelvo aburrida



Tenía pendiente el famosísimo libro en el que la protagonista se llama Violetta.

Llegó a mis manos y no desaproveché la oportunidad. Y puedo decir que me está gustando mucho y que como varias de las que lo han leído me identifico, porque creo que todas tenemos una violetta dentro y a veces queremos "cerrar los ojos, tirar los dados y esperar a que todo se lo lleve el diablo".

Y ayer, mientras esperaba sentada en un bonito sillón de imitación piel me puse a leer (por cierto que no deja de sorprenderme la cara que pone la gente cuando alguien prefiere un libro a la televisión que está prendida).

De entre las frases que encontré me gustó una que dice algo como:

"Cuando la gente es feliz no tiene historias que contar"

Quizás eso pueda explicar un poco mis ausencias. Y aunque hay días que me dan ganas de salir corriendo en dirección a la distracción más cercana, me modero y me repito que es lo que quiero y que nadie me dijo que sería fácil.