Me está doliendo el talón de aquiles. Y me urge buscar un paliativo a la voz de ya. Quisiera que fuera ese que he traido entre ojos desde hace un rato para que se me olvide el dolor de la vieja herida. De repente me entran unas ganas locas de hablar con él para decirle que no quiero que se vaya nunca más, que se quede conmigo, que volvamos a intentarlo. Pero recupero momentaneamente la cordura y lo evito... precisamente porque intuyo que hay cosas que no cambiarán nunca y que después me arrepentiré de mi decisión.
En estos momentos odio sentir
¿Serán capaces de amor?
Hace 8 años
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