Piensa en mi

viernes, 6 de julio de 2012

Las últimas veces que hemos acabado discutiendo, te he repetido que no me consideras. Ayer me lo confirmaste cuando admitiste que al final terminabas pensando en ti cada que haces algo que sabes que no me gusta.

Ya me sentía así, pero sólo lo negabas. 

Y me dio confirmaciones de tus resistencias y molestias para hacer algo que te pido.


Se trata de ganar-ganar. Y no estoy de acuerdo en que tiene que ser mera utilidad porque a veces también he perdido (o no-ganado) porque creo que hay algo de fe en el amor que a veces nos hace confiar que obtendremos algo bueno aunque no sea así.

Piensa en mi, yo pienso en ti.

Esto es mi cuerpo...

Esto es mi cuerpo. Aquí

coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.
Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba que esté libre de amor,
no hay ni una sola sílaba
que no sea un centímetro
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo.
No mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.


Este rumor del mundo es el amor. 
(González Iglesias)


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