viernes, 25 de enero de 2008

Llegó en un momento en el que fue necesario -y grato-
Tú te habías ido desde hace mucho y a pesar de que yo ya lo sabía, me negaba a aceptarlo. Era una estúpida necesidad de sentirme amada, deseada, querida, mientras tú sólo te lamentabas -como lo sigues haciendo hasta ahora-
Y sus palabras me reconfortaron
Y sus abrazos compensaron las ganas que tenía de los tuyos
Sin problemas
Sin juicios
Por eso me gustó (y hasta ahora lo extraño)
Lo besé para olvidarte. Lo dejé entrar porque no quería que volvieras
Y ni siquiera para eso tuve un poquito de fuerza de voluntad. Para decirte que te había sacado de mi vida cuando le permití a otro entrar. Y además lo disfruté. Porque desató esa locura que tú siempre calmas. Porque salió a flote lo que siempre he bloqueado por tí pero que me gusta de mi.
Y finalmente me dio miedo estar sola, extrañarte y extrañarlo.

Y no puedo dejar de pensar que soy una estúpida, que no va a funcionar y que

0 Respuestas al soliloquio: