Una vez más aparece una lejana posibilidad. Y digo lejana porque cuando hemos estado a escasos centímetros él siempre sale huyendo. No se si de mí o de él mismo. El caso es que desde hace dos años ha ido y regresado siempre de lejitos.
La situación es diferente hoy. Poco a poco nos hemos ido acercando emocionalmente y aunque yo decidí que lo quería de amigo, la sola posibilidad de ser algo más me ha puesto la cabeza a trabajar y ese ligero vacío en la boca del estómago se manifiesta de nuevo
Y es que me gusta todo él, desde los atuendos que usa hasta las convicciones que carga y profesa fielmente pasando por su estatura -sorry, no lo puedo evitar- y muy especialmente sus ojos cafés y sus barbas =P
Ni siquiera quiero hacerme expectativas. La última vez que me rehusé a generármelas y que me reprendía sádicamente cada vez que mi cabeza empezaba a hacer castillos en el aire