Dicen que su mejor cualidad es que ya pasó. Y de repente me dan momentos asquerosamente nostálgicos en los que me pongo a recordarlo y en los peorcitos me da por lamentarme que haya terminado así.
Nuestro vínculo se dio como de a mentiritas, como que no queriendo y en un total engaño de que ambos estaríamos satisfechos con encuentros casuales.
Y creo que lo que más extraño son las charlas con caramel macciato seguidas de cine y una que otra caricia sin querer. También extraño el baile y los besos. Los últimos sobre todas las cosas (aún más que el sexo) porque me provocaban esa sensación en la boca del estómago y en la base de la nuca que me recordaba que estaba bien vivita y coleando.
Creo que los besos fueron los más auténticos. Lo otro fue sólo una pruebita de que lo nuestro no iba a durar, pero si sólo te hubiera besado, habría jurado que eras el hombre de mi vida. Quizá es porque lo tengo fresco... porque ya no me acuerdo de las bocas que he besado con la misma intensidad (que francamente no han sido muchas) y porque tengo mucha nostalgia acumulada porque aunque me encabrone reconocerlo, te extraño un poquitín.
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