Felicidad (o la venganza es un plato que se come frío)

lunes, 16 de junio de 2008

Y resulta que el sábado asistí a mi festejo socialoide.


El examante me invitó a bailar (y le contesté NO GRACIAS con la mejor cara de mamona que pude poner) Para empezar no tenía la más remota intención de ir a menear el bote a la pista, entonces cruzadita de piernas sólo sonreí de la manera más falsa que pude encontrar y de inmediato regresé la vista a mi cigarro en el cenicero, para tomarlo y aspirar lentamente el humo del tabaco, que en mi cabeza se mezcló con las endorfinas que liberaron esas dos pequeñas palabras y lo que produjeron en la carita del tipo y sus dos amigos.


Media hora más tarde, el amor platónico voltea y me ordena (y una que es masoquista): vamos a bailar. Por supuesto no hice la misma cara, aunque el NO GRACIAS persistía, el individuo se levantó de su silla haciendo caso omiso de mi negativa, se instaló a mis espaldas y comenzó a quitarme el abrigo mientras la concurrencia en la mesa se divertía con mis caras. Volví a negarme y él empezó a mover mis hombros. ¡Suficiente ridículo! -pensé- y me levanté con una mezcla de agonía, resignación y diversión. Me tomó de la mano y me llevó hasta la pista en donde nos encontramos con el: uno, dos, tres, cuatro.... maaaaambo ¡UHHH! y se puso a bailar como Adalberto-Martínez-Resortes, mientras las mesas cercanas a la pista se divertían con la actuación.

-Ni modossss, ya estoy aquí (me dije a mi misma) y entonces comencé a hacerle segunda en la payasada.


Pasamos por cumbias, salsa, mambo y no se que otros ritmos más. Y por una infinidad de caracterizaciones, desde Cantinflas y la Tongolele, para terminar la ronda melodiosa como si fuera un tango (o sea, me agarró y me inclinó hacia atrás.... uuuuuuuuuhhhh)




Sobra decir que agradecí tanto tanto haber evitado invitar al novio-marido, que en primera me hubiera hecho un pancho horrible porque odia al examante y en segunda me hubiera matado por hacer visiones con el platónico.


En segundo lugar odio al platónico (la verdad no lo odio pero me gusta el drama) porque cada que decido que SÓLO vamos a hacer BEST FRIENDS FOREVER me sale con insinuaciones, acercamientos y cualquier cantidad de cosas que hacen que me sienta colegiala-adolescente sin remedio, y aunque por un lado de verdad pienso que sólo seremos muy buenos amigos como hasta ahora, mi estúpido lado siempre-optimista está convencido de que en algún momento de la vida pasará algo más...


También está demás decir que recuerdo el episodio y aparece una sonrisa en mi cara como la que muestran los niños cuando comen dulces de más.

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