De gustos y disgustos cinematográficos II

viernes, 5 de diciembre de 2008

Vi la peli Crepúsculo (Twilight en inglés)

Perdón para los fans pero ¡Qué cosa más horripilante!

Coincido con un amigo en que la temática es para quince-a-veinteañeras

El vampiro guapo que brilla en la luz sencillamente es una aberración a todas las historias de terror.

Por supuesto es una confirmación de que a los occidentales nos gustan los cuentos de amor imposibles (de Tristan e Isolda, pasando por Romeo y Julieta, hasta llegar a esta versión de vampiros rosas) Remitirse a Denis de Rougemont en los libros Amor y Occidente y Los mitos del amor.

Y eso también confirma que mi gusto por el imposible es una vil construcción de mi cabeza que tiene raíz en algo cultural (estoy digna de análisis psicológico).

Y creo que me gusta así. Quiensabequé pasaría si se me hiciera realidad

¡Qué miedo!

Me gusta más idealizado, inalcanzable pero a la vez cercano

Quizás porque satisface las necesidades de contacto humano que con mi pareja no puedo satisfacer.


Quizás por eso es que a veces me da por contenerme a escasos centímetros de su boca, pero después lo abrazo como si no lo fuera a volver a ver sólo para saludarlo o para despedirnos.

Y empiezo a creer que la cosa es mutua (eso si, cuando la milcolores no anda por ahí) porque ahí si no tengo ni pa' donde hacerme...

Anoche mi querido imposible me dio una luna de latón pintado (que me trajo de un viaje desde hace unos meses pero siempre lo olvidaba) y un alebrije de gusano-de-colores que guardé celosamente en el rincón de los tesoros.


Ya se verá. Hay toda una vida por delante

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