Felipe es el nombre de un encuentro de esos que uno lamenta que no hayan sido más. En plena primavera y con un frío del carajo, llegué a la casa que compartía con una de mis mejores amigas.
Ella me había anticipado que me iba a gustar. Y aunque no me pareció apabullante, después me arrepentí de no haber decidido ponerle fin al frío que me adormecía los pies aquella noche.
Me gustó la sencillez de sus palabras, su acento cálido y la sonrisa que tenía mientras cantaba Garôta de Ipanema en su idioma original. Él recostado en la cama, con las manos entrelazadas sobre el estómago. Un pie apoyado en la cama que permitía que esa pierna sirviera de soporte a la otra. Con una sonrisa fácil nos compartió imágenes para sobrellevar el frío y la lluvia.
Con suerte y nos volvemos a encontrar...
¿Serán capaces de amor?
Hace 8 años
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