
No sé por qué, pero eso de las insinuaciones siempre se me presenta con los tipos con los que tengo cierta tensión de naturaleza sexual. Hubo un tiempo en que me dio por ser muy clara y preguntar directamente qué era lo que querían decir o hacer.
Al paso del tiempo me di cuenta de que el romance contraviene la claridad.
En general, no nos gusta que nos pregunten directamente (aunque a mi me parece más fácil).
El asunto de la seducción, es un bonito juego de estirar y aflojar hasta que alguien termina rompiendo con el esquema... supongo que también tiene que ver con el ser primitivo, aquel que volvía a los hombres cazadores, en busca de la mejor presa... y así las mujeres deberíamos actuar como dulces conejitas escurridizas esperando al fornido cazador que nos persiga hasta alcanzarnos...
Y francamente eso a veces me parece desesperante, porque los cazadores ya no son tan aguerridos o se desesperan con cierta facilidad (pero no tanta, porque entonces una se vuelve mujerzuela)
Aggghhhh... Mientras tanto, el metalenguaje es lo que opera: las insinuaciones, y los coqueteos presenciales o en línea... para hacerles entretenida la existencia.
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