En análisis de discurso un conocido autor asegura que
dice más lo que no se dice que lo que se dice, y como bien sabe este blog esta loca tiene manías interpretísticas.
El imposible llegó el domingo y confieso que no pude controlar mis insoportables ganas de saber de él, de modo que le llamé para saber cómo había llegado (como a eso de las 21:00) y ya.
Ayer llegó directo a mi oficina con un libro que yo le había encargado. No quiso que se lo pagara.
Se quedó un rato platicando conmigo. Todo bien
Sobra decir que me alegró el día muchísimo. Después nos vimos en la noche con milcoloritos
Yo me repetía constantemente: apégate al plan, no le vas a brincar, apégate al plan, apégate al plan
Y creo que me salió bastante bien.
Tengo una gata que tiene un crush con él (y sí, todo se parece a su dueño) y aunque mi jardín tiene malla de alambre y hasta arriba protección con alambre de púas, la felina en cuestión insiste en pasar al tejado de junto
Milcoloritos se estresa
Habitualmente le hablo bonito y baja
Anoche no me hacía caso
El imposible empezó a hablarle bonito
¡Y bajó la infeliz vieja!
Entonces le dije alimposible: Te odioooo a mi no me hizo caso y contigo vino al instante
Y en ese momento me dijo algo que no repetiré, pero que tenía que ver con algo sexosísimo. Lo dijo frente a milcoloritos. Literalmente me ganó la risa, pero me metí a la cocina a cambiar la música.
Es provocador profesional y lo hace para que yo lo busque, pero como ya estoy harta de dramas, decidí que ahora no lo voy a buscar y a ver qué pasa.