Érase una vez...

lunes, 7 de julio de 2008

Voy a contarte un cuento, de lo que pasó hace mucho, mucho tiempo...

Te apareciste en el momento justo y en el correcto lugar que se encontraba entre la cerrada de mis hastíos y la avenida de mis deseos.

Si algo te agradezco ahora es que caí en la cuenta de que estaba sola como había estado desde hacía tiempo, sin aceptarlo y también me percaté de que todavía estaba viva y de que podía disfrutar todo lo que se ponía en mi camino. Por primera vez desde hacía mucho tiempo no me había sentido tan libre, porque yo misma me aferraba al encierro...

Y dejé salir toda la locura que guardaba por encimita. Y también por primera vez tomé conciencia real de que el amor es un acto de voluntad.

Quizás por eso te guardo un rinconcito especial en mi cabeza, en una habitación con una ventana al lado derecho de la cama, por la que se cuelan los rayitos de un farol y el sonido de la lluvia.


Al final entendí tu miedo y tus ganas de salir corriendo, pero no los justifico ahora ni lo haré jamás


Se que nunca me perdonarás que haya regresado. Se que también lo negarás hasta el cansancio, dirás que no sucedió nada, pero en mi cabeza atesoro los días nublados, las noches de luminarias por estrellas, los silencios acompañados y la delicadeza de tu tacto cada vez que rozabas mi mano por accidente.


Creo que ya fue suficiente de extrañarte y me debo una oportunidad

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