Aquel fin de año conocí a un historiador, pero estaba tan obnubilada por Daniel que no le hice mayor caso. Después una de mis mejores amigas cambió de residencia a donde vive el historiador y ¡sopas! Se les dio el amor.
Ayer los vi. Y no pude evitar sentir envidia de la verde y de la mala. Eso sí, me porté muy bien.
Lo que compensó la envidia verde fue que vi a mi amiga feliz, pero debo confesar que cruzó por mi cabeza la pregunta de ¿qué hubiera pasado si las dos hubieramos estado juntas?
¿Serán capaces de amor?
Hace 8 años
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