Destinos separados

viernes, 15 de abril de 2011




Un amigo me llevó a ver esta película a punta de engaños. Me prometió acción, pero la peli es como un love flick de closet.
Dada mi situación emocional, casi me saca las lagrimitas en algunos momentos.
Soy sensible, y qué

Me puse a pensar en qué tan dueños de nuestras decisiones amorosas somos. El argumento es que básicamente existe un plan para nosotros y que una bola de sombre-rudos andan corrigiendo el camino de cualquiera que intenta desviarse del plan. En el plano amoroso, dos necios se enganchan y él busca estar con ella a toda costa. A uno de los vigilantes se le va la onda y permite que el tipo se desvíe del plan. Esto resulta en que él se entere de cuál es la realidad.


Cuántas veces no sentimos claros mensajes del universo para alejarnos de una persona y terminamos haciendo justamente lo opuesto... sólo falta que nos prohiban algo para que se vuelva deseado, o que las cosas se vuelvan tan complicadas que por un lado queremos salir corriendo, pero por otro hacemos todo lo posible por no emprender la carrera.

Adicionalmente. Ese tipo de películas refuerza la idea del romance imposible, de los mitos de los amores que matan y que los que no matan mueren, en palabras del mismísimo Sabina.

Es tristísimo darse cuenta de que el amor no es más que una idea, que no es más que un love flick disfrazado de película de acción.

Snif

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