Estoy casi segura que es hormonal, pero adicionalmente mi tormento favorito ha estado muy alejadito y mis necesidades sexoemocionales no se encuentran satisfechas.
Y lo peor es que sé que se aleja cuando encuentra un nuevo entretenimiento (si no lo sabré yo) y eso me parte el ego y el yo-rosa en pedacitos. Hemos llegado al punto en el que él sabe que yo tengo entretenimientos y yo sé que él los tiene pero nos seguimos buscando porque somos el uno para el otro como una terrible adicción
Adicción a la ilusión...
A lo que sabemos que no tendremos nunca, pero anhelamos con la parte más profunda y cursi del alma
Y mi cabeza, muy macha me dice que eso no tiene ningún futuro y que yo mejor debería salir corriendo por un borrado rápido de memoria al estilo del Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos para matarlo de una vez por todas en mi interior. Pero nadie advirtió que las adicciones son fáciles de dejar. Quizás también improvisaré un hostal como el que narra Marcela Serrano en el libro que habla de las mujeres tristes... una clínica de rehabilitación del desamor en la que circulen todo el día hombres pasajeros, guapos e inteligentes, de esos que sirven perfectamente para distraer del mal amor.
2 Respuestas al soliloquio:
¿Qué tal el libro de Marcela Serrano? Tengo ganas de leerlo.
Pues a mi me gustó el del Albergue de las mujeres tristes (creo que así se llama) y quiero leer el último...
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