TORMENTO me reclamó algunas cosas, como que lo nuestro no tiene nombre y no sabemos qué es. Y creo que en parte tiene razón. Dejamos de ser novios cuando dejamos de vivir juntos y a ratos yo lo considero todavía así, pero en mi vida diaria no lo es. Debo aceptar que sí hay algo utilitario: Que lo busco cuando necesito que alguna de mis dos necesidades fundamentales sea satisfecha porque nadie mejor que él...
El caso es que he estado pensando en nombrar eso y no llego a ningún lado... quizás porque una de las funciones de las palabras es la representación de la realidad. Y al parecer por aquí no queda más que encuentros fugaces.
Sigo viendo su forma de vida y ni me gusta, ni me resulta compatible, y sé que para él ocurre algo similar. Mientras tanto las posibilidades reales de convivencia que tengo no me gustan y los que me gustan no son reales ¡ja!
Mientras tanto,
Peligro se sigue paseando por aquí y yo finjo ingorarlo. Le llamó a su novia para verla cerca (pero no tanto). Sé que cuando lo pierdo termina por presentarme a la culpable, y hasta ahora no lo ha hecho. Y me resulta curioso. Acordé conmigo misma que no me voy a molestar por sus insinuaciones y provocaciones. Simplemente no voy a hacerle caso. Hoy se portó bien (quizás porque la última vez le conté del episodio de encuentro alcoholizado), y hubo un momento en el que me preguntó por la víctima. Le dije que no nos hemos buscado (tal como me lo esperaba) y él me preguntó si hasta ahí habría llegado. Le contesté:
-¿Con todas las personas con las que te acuestas te involucras emocionalmente?
Ojos de sorpresa. Llamada. Abrazo largo. Vengo en la semana.
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