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Uno escribe...

lunes, 28 de enero de 2013

Dice Jorge F. Hernández en su libro "Escribo a ciegas" que:

Uno escribe porque sabe que alguien podrá leer lo escrito. Sin remitente fijo o con dirección intencionada, uno escribe para reflejarse en la página y abrir la posibilidad de que ese reflejo sea el espejo de otro. Al escribir, la callada ceremonia de ir juntando palabras sólo es escuchada por la propia pluma. Pero al leer, se recrean los sonidos y uno percibe la voz del escritor, porque escuchamos nuestra propia voz: el círculo se completa.

Y creo que este mecanismo se vuelve una necesidad que a ratos puede estar callada, pero que finalmente acaba por dominarle a uno... también decía (creo que García Márquez -o quizás Galeano-) que uno escribe para juntar sus piezas.

Y así me resulta indispensable la necesidad de escribir cada que tengo bruma emocional. Hoy es uno de esos días en los que siento un nudo marinero en el estómago por confiar en quien probablemente no debo, por creer que pueden cambiar las cosas y quizás no sea así.

Hoy me pregunto cuánto tiempo se necesita para cambiar, y no encuentro respuesta que me satisfaga... no quiero hacer algo de lo que me pueda arrepentir, pero no dejo de preguntarme ¿y si esto sigue igual?

Fuera del aire

jueves, 5 de julio de 2012

Lo que he escrito aquí durante mucho tiempo no ha sido con intenciones de molestar a nadie. El espacio ha sido una descarga y yo agradezco el tener comentarios que me permitan rebotar lo que siento-pienso.

Confieso faltas de confianza con ÉL.

Las asumo.

Hoy es otro día.

Cuando estoy feliz me vuelvo aburrida

miércoles, 20 de junio de 2012



Tenía pendiente el famosísimo libro en el que la protagonista se llama Violetta.

Llegó a mis manos y no desaproveché la oportunidad. Y puedo decir que me está gustando mucho y que como varias de las que lo han leído me identifico, porque creo que todas tenemos una violetta dentro y a veces queremos "cerrar los ojos, tirar los dados y esperar a que todo se lo lleve el diablo".

Y ayer, mientras esperaba sentada en un bonito sillón de imitación piel me puse a leer (por cierto que no deja de sorprenderme la cara que pone la gente cuando alguien prefiere un libro a la televisión que está prendida).

De entre las frases que encontré me gustó una que dice algo como:

"Cuando la gente es feliz no tiene historias que contar"

Quizás eso pueda explicar un poco mis ausencias. Y aunque hay días que me dan ganas de salir corriendo en dirección a la distracción más cercana, me modero y me repito que es lo que quiero y que nadie me dijo que sería fácil.



Recuento de los daños

lunes, 7 de mayo de 2012

Pasaron las fiestas patronales de Santa Emilia mártir de las relaciones imposibles y los saldos fueron en contra:

Afortunadamente no se apareció mi última distracción (aunque Daniel metió la patota lo más que pudo y casi me lo lleva). Es la primera vez que ÉL se aparece en mi cumpleaños desde hace fácil como cuatro años, pero antes lo hacía como de cuerpo presente y a la fuerza... iba en calidad de mi señor, pero era como irreal verlo platicando con alguien. Esta vez se comportó muy distinto y hasta acabó preparando algo de botana medianochera para los que quedaban.

Tan dispuestito estaba que se puso a platicar con Daniel, con el ideciso y con el historiador, ahí todos juntos, ¡JA!

A últimas fechas lo he estado viendo casi diario y estoy contenta. Increíble.

Nadie dijo que fuera fácil, pero lo cierto es que con todo y todo, hemos aprendido a dialogar, aunque hay días en los que nos cuesta muchísimo trabajo.

Hay días en los que estoy feliz, pero eso de la monogamia, como que creo que no es lo mío para siempre, por lo menos no he tenido ningún episodio del que me pueda arrepentir. A ver cuánto me dura el gusto.

Ponerle nombre

viernes, 24 de febrero de 2012


TORMENTO me reclamó algunas cosas, como que lo nuestro no tiene nombre y no sabemos qué es. Y creo que en parte tiene razón. Dejamos de ser novios cuando dejamos de vivir juntos y a ratos yo lo considero todavía así, pero en mi vida diaria no lo es. Debo aceptar que sí hay algo utilitario: Que lo busco cuando necesito que alguna de mis dos necesidades fundamentales sea satisfecha porque nadie mejor que él...

El caso es que he estado pensando en nombrar eso y no llego a ningún lado... quizás porque una de las funciones de las palabras es la representación de la realidad. Y al parecer por aquí no queda más que encuentros fugaces.

Sigo viendo su forma de vida y ni me gusta, ni me resulta compatible, y sé que para él ocurre algo similar. Mientras tanto las posibilidades reales de convivencia que tengo no me gustan y los que me gustan no son reales ¡ja!

Mientras tanto, Peligro se sigue paseando por aquí y yo finjo ingorarlo. Le llamó a su novia para verla cerca (pero no tanto). Sé que cuando lo pierdo termina por presentarme a la culpable, y hasta ahora no lo ha hecho. Y me resulta curioso. Acordé conmigo misma que no me voy a molestar por sus insinuaciones y provocaciones. Simplemente no voy a hacerle caso. Hoy se portó bien (quizás porque la última vez le conté del episodio de encuentro alcoholizado), y hubo un momento en el que me preguntó por la víctima. Le dije que no nos hemos buscado (tal como me lo esperaba) y él me preguntó si hasta ahí habría llegado. Le contesté:

-¿Con todas las personas con las que te acuestas te involucras emocionalmente?

Ojos de sorpresa. Llamada. Abrazo largo. Vengo en la semana.

La culpa es de Javier

miércoles, 25 de enero de 2012

Lo conocí cuando tenía como diecinueve años. Hasta entonces me había enamorado locamente de alguien que no me correspondía, y sólo había tenido un par de novios de algunos meses. No me consideraba bonita ni atractiva, quizás por ser el primer experimento de mis padres y la sobreprotección, la falta de parientas y amistades cercanas que me pudieran orientar con respecto a la apariencia, la seguridad y la autoestima

Ese día acompañé a Fabiola a ver al meserito que le encantaba en ese nuevo café que estaba de moda y que se caracterizaba por contratar guapos. Llegamos y mientras Fabiola coqueteaba con Carlos me acerqué a la barra a pedir algo para beber.

Javier empezó a preguntarme cosas
Yo sabía quién era. Las amigas de mi hermana menor formaban un club de fans del descendiente de franceses porque era guapo y tenía los ojos azules.A menudo había chicas que entraban a comprar un café sólo para saludarle y tener la oportunidad de cruzar un par de palabras con él.
Me sorprendió su facilidad para hablar y me sorprendió más que me hubiera hablado a mi. Me preguntó por Fabiola y por Carlos con un inesperado tono de complicidad.
La conversación insulsa de repente cambió de tono cuando me preguntó
¿Y dónde está tu novio?
Hasta yo, que desconocía todas y cada una de las herramientas de seducción supe que me estaba coqueteando.

Y-NO-LO-PUDE-CREER

Comenzó a buscarme de forma casi obsesiva. Salimos un par de veces y nos besamos a media calle con las entrañas revueltas y las caras de estúpidos.
Todo era perfecto. En ese momento supe que tenía un poderoso ego y Javier fue el primer trofeo que me llevé al salón que habitaba mi hasta entonces desconocida autoestima.

Un día se le ocurrió hablarme un sábado e invitarme a la parrillada familiar (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Yo tenía planes con mis amigas y se lo dije (y adicionalmente me resultaba tortuoso conocer familiares después de apenas unos cuántos besos)
Se molestó.

uy-qué-pena-si-quieres-después-me-buscas

Me buscó después y me quiso aplicar un chantaje de aquellos. No hice el menor caso.
Nos dejamos de buscar y después me lo encontraba en la calle y me escondía la mirada, como con pena.
Hace poco lo vi en una tienda de ropa (de la cual es gerente o algo así). Sigue igual de guapo. Lamenté que fuera tan intenso.
Cuando me vio no pudo más que darse la vuelta en seco para evitarme, cuando yo estaba muy dispuesta a saludarlo.
Me dio risa. Ya pasó mucho tiempo...

A partir del suceso con Javier buscaba establecerme objetivos más altos (aquellos que en algún momento me hubieran parecido imposibles de conseguir) en una especie de compensación al tiempo perdido.
Hasta que fijar los ojos en algún guapoimposible dejara de ser divertido o necesario (y después de meeeeses de terapia en la que reafirmara mi seguridad e identidad)

Recién recordé el caso porque recibí una invitación al cumpleaños de mi amor platónico de secundaria. Terminó casado con una de mis compañeras de la universidad y es la única astilla que tengo clavada en el centro del ego. Siempre fui de sus mejores amigas. Sólo eso. Y yo lo arruiné cuando tuve amoríos con uno de sus mejores amigos, aunque estoy convencida de que siempre supo que me encantaba.

Me invitó a su cumpleaños y la verdad me extrañó muchísimo. Y no sé si asistir. Sé que podría ser el pretexto perfecto para volvernos a ver, pero también sé que es un peligro por lo que me gustaba. Sé también que no necesitaría mucho para quitarme la espinita clavada en el ego, pero las condiciones no son las ideales...

Estos días auguro batalla campal conmigo misma. Y pensar que después de todo, la culpa la tiene Javier.



Invítame a pecar

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Reapareció mi amiguito al que le podría perder el respeto.
Adivine usted ¿Cómo fue que reapareció?
La obviesísima respuesta es que cortó con su novia.
Él me buscó. Abrazo largo, caricia en la pierna y beso de despedida de esos en los que te acarician la mejilla al mismo tiempo.

inhalo y exhalo
oooooooooooooooommmmmmmmmmmmmmmmmm


En los escasos minutos en los que lo vi, me contó que anda de zorro y que ya tiene otra novia (aunque no quiere) y que al parecer es por una necesidad incontrolable de sentar cabeza. Todo parece indicar que quiere preñar a la primera que pase enfrente para solucionar sus problemas.

Y me enoja. (y me enojo más que me lo cuente)
Pero como mi terapeuta me dijo que debo trabajar en los asuntos de control me repito constantemente que no puedo controlarlo (ni a él ni a nadie) y respiro con calmita.

Informo: estoy a dos de arrinconarlo a la primera oportunidad (y mire usted que eso es difícil)




¿Qué es el amor?

sábado, 12 de noviembre de 2011

Ayer durante una plática semi-borracha me decía una amiga que tuvo diferencias de pasión con su noviomarido porque mientras a ella le prende muchísimo algún tema, aquel no presta mucha importancia.

Sorpresivamente, un par de días después se manifiesta un muy buen amigo suyo, con una muestra de la misma pasión que ella estaba buscando. Ella dice que el amor es dormir juntitos y darse cuenta que la mayonesa ya se acabó.

 YO NO PUEDO

Para los asuntos domésticos me basto.  Y además quiero todo: alguien que me entienda, que me provoque y con quien además pueda convivir en paz. Difícil no?
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Siempre me han parecido patéticas las canciones que hablan de un amor no correspondido.Esas que cuentan que el/la pobre idiota estará ahí zopiloteando para que a la menor oportunidad y cual ave de rapiña caiga desde los cielos para atacar la carroña de la relación. ¿Qué es el amor? Una bonita construcción sociocultural que nos activa un chip en la cabeza que cree que de algún modo nuestras vidas podrían parecerse a una novela apasionada o a una película inolvidable.


Coqueteos no intencionados

viernes, 9 de septiembre de 2011

Estaba en el mostrador, esperando mi café cuando un hombre se acercó a preguntar si había muffins.
La señorita dio una negativa
A mi me pareció de lo más normal decirle que los muffins que vendían enfrente estaban ricos.
(pffffffffffffffffff.... ahora que lo pienso las palabras muffin y rico en una misma oración eran como una invitación a fornicar)
De inmediato el tipo me puso una cara seductorsísima. Y yo me di cuenta de que la acababa de cagar.
Mis intenciones no habían sido para nada coquetas, incluso estaba un poco dormida, pero mi gran boca no pudo permanecer cerrada...
El tipo me sonrió y me siguió unos minutos. Cuando vio que más bien huía, como que se decepcionó y se fue.
Yo no me creo que alguien no se de cuenta cuando le coquetean (por lo menos a mi no me pasa) y después de ciertos datos de Helen Fisher, pfffffffffffffff, peor.
Los hombres inflan el pecho (cual animalejos que son) cuando quieren coquetear. Y en el último mes, me he dado cuenta de 3 ( y eso que no es primavera)
Hoy me volvió a pasar. Conocí al hermano de un amigo y es absolutamente coqueto cuando me ve.
Y juro por Zeus que yo no lo provoqué.
Si usted, es una lectora preocupada por su bienestar y nota que su interlocutor infla el pecho cuando le habla... le está coqueteando. Ya sabrá usted si huir despavorida o usar el dato a su favor.


Amour et un delice

jueves, 25 de agosto de 2011

El deseo habita en todas las zonas del amor pero pensemos que el antojo, la lujuria y el capricho le son más afines al puro sexo, son sensaciones pasajeras que no requieren de un objeto del deseo idealizado o único; mientras el amor se reviste de empeño, afán, ansia, avidez y anhelo. Vocablos, estos últimos, más afines al trabajo de conquista, a la energía de desear a la distancia, a la idealización de un solo objeto del deseo.