Dice Jorge F. Hernández en su libro "Escribo a ciegas" que:
Uno escribe porque sabe que alguien podrá leer lo escrito. Sin remitente fijo o con dirección intencionada, uno escribe para reflejarse en la página y abrir la posibilidad de que ese reflejo sea el espejo de otro. Al escribir, la callada ceremonia de ir juntando palabras sólo es escuchada por la propia pluma. Pero al leer, se recrean los sonidos y uno percibe la voz del escritor, porque escuchamos nuestra propia voz: el círculo se completa.
Y creo que este mecanismo se vuelve una necesidad que a ratos puede estar callada, pero que finalmente acaba por dominarle a uno... también decía (creo que García Márquez -o quizás Galeano-) que uno escribe para juntar sus piezas.
Y así me resulta indispensable la necesidad de escribir cada que tengo bruma emocional. Hoy es uno de esos días en los que siento un nudo marinero en el estómago por confiar en quien probablemente no debo, por creer que pueden cambiar las cosas y quizás no sea así.
Hoy me pregunto cuánto tiempo se necesita para cambiar, y no encuentro respuesta que me satisfaga... no quiero hacer algo de lo que me pueda arrepentir, pero no dejo de preguntarme ¿y si esto sigue igual?
¿Serán capaces de amor?
Hace 8 años
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