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Uno escribe...

lunes, 28 de enero de 2013

Dice Jorge F. Hernández en su libro "Escribo a ciegas" que:

Uno escribe porque sabe que alguien podrá leer lo escrito. Sin remitente fijo o con dirección intencionada, uno escribe para reflejarse en la página y abrir la posibilidad de que ese reflejo sea el espejo de otro. Al escribir, la callada ceremonia de ir juntando palabras sólo es escuchada por la propia pluma. Pero al leer, se recrean los sonidos y uno percibe la voz del escritor, porque escuchamos nuestra propia voz: el círculo se completa.

Y creo que este mecanismo se vuelve una necesidad que a ratos puede estar callada, pero que finalmente acaba por dominarle a uno... también decía (creo que García Márquez -o quizás Galeano-) que uno escribe para juntar sus piezas.

Y así me resulta indispensable la necesidad de escribir cada que tengo bruma emocional. Hoy es uno de esos días en los que siento un nudo marinero en el estómago por confiar en quien probablemente no debo, por creer que pueden cambiar las cosas y quizás no sea así.

Hoy me pregunto cuánto tiempo se necesita para cambiar, y no encuentro respuesta que me satisfaga... no quiero hacer algo de lo que me pueda arrepentir, pero no dejo de preguntarme ¿y si esto sigue igual?

No sé qué hacer conmigo

jueves, 7 de abril de 2011

Hay dos cosas que no puedo tolerar: A los estúpidos y las ausencias.

Con los primeros he aprendido a lidiar, aunque aún no los tolero, pero el asunto de las ausencias comienza a volverme loca.

Realmente nunca hemos terminado tú y yo. Lo que tenemos son pequeños descansos el uno del otro. Descansos en los que finjo enamorarme del primero que cruzaq por mi camino, pero en realidad tú eres el único mal que puede enfermarme. El único que me revuelve las entrañas con ferocidad, el que me quita el sueño y me puede provocar semejantes crisis de ansiedad.

Me está costando mucho trabajo en esta ocasión. Creo que cada vez se me complica más poderme entretener con otra piel.

Mi descostumbre a la seducción es lo peor. No sé ni qué decir, ni qué hacer cuando alguien me tira un piropo, o me observa detenidamente.

No sé qué hacer conmigo.
Y ni siquiera puedo llorar.
Sólo te siento en la boca del estómago. Y en esa parte de mi cabeza que se manifiesta en la frontera del sueño y la vigilia.

Quiero no estar.

Such is life

viernes, 26 de septiembre de 2008

Acabo de perder un buen amigo a causa del cáncer. Tuvo un infarto cerebral el hace unos diez días y sólo quedaba esperar. El panorama no era tan desalentador. Pudo fijar la mirada y responder a preguntas apretando la mano de quien le preguntara. Quizás fue su manera de despedirse, al día siguiente ni los posteriores no hubo respuesta de ningún tipo. Pudo respirar por sí mismo y le quitaron el ventilador.
Aunque no estaba en la ciudad, una amiga me mantuvo al tanto y hoy por la mañana recibí un sms que indicaba la funeraria y la hora de la misa y la cremación.
Es el segundo funeral al que voy en menos de un mes y tengo una sensación extraña como de observar todo desde fuera, como si no fuera yo... tálvez es mi propio organismo protegiéndose del dolor. El día que supe del infarto cerebral no pude con la tristeza y me salí de donde estaba para llorar a gusto.
Estas cosas me ponen muy sensible, quiero dormir y necesito apapacho.
Dar: we are going to miss your pshycologycal disorders & maniatic behaviors,
but we know you are in a big and crazy party

miércoles, 9 de julio de 2008

Te voy a recordar algo

Pasó lo que pasó porque acostumbras descuidar lo que crees que tienes seguro

Porque yo me acostumbré a estar sola hasta cuando estábamos juntos

Porque nuestros horarios no cuadran (uyyy, qué pena)

Y porque finalmente los problemas pudieron más que nosotros dos


Y estoy empezando a sentirme igual

Y lo que dicen es cierto "la gente no cambia"

Maldita mi paciencia y mi optimismo


Compraré música en línea para quitarme de encima lo que siento

De graduaciones escolares y otras visiones

martes, 1 de julio de 2008

Ayer acompañé a una amiga al festival de su crío. Y una vez más me entró la fobia a los hijos.

Eso de conseguirles un atuendo de cavernícola, payaso, rockero o reguetonero (¡?&%#!) sencillamente me causa escozor.

Adicionalmente oir dos horas la opinión de un contador que mencionaba la luz de dios-nuestro-señor cada dos segundos y que des-calificó otros métodos de enseñanza, fue causante de un severo dolor de cabeza.

La verdad es que debo confesar que eso de tener hijos creo que no es para mi. Eso de enseñarle a una personita quién y cómo debe ser (además de satisfacer sus necesidades económicas, de afecto, de juego y anexas) me da un miedo tremendo. Sinceramente no se cómo la gente se aventura a traer una vida más al mundo cuando no la pueden cuidar adecuadamente.

Hoy me encuentro pesimista.