Contradecir a Freud

sábado, 23 de julio de 2011


Hace unos días pensaba que todo es culpa de mi padre, no de mi madre... bueno, ella también tiene parte de culpa de todas mis tragedias amorosas.
Soy la mayor de 3 hermanas y con harto orgullo me gusta decir que siempre fui la consentida de mi papá... Quizás el ser la primera de sus tormentosas hijas hizo que me prefiriera (aunque siempre diga que no) Puede ser también el parecido con mi madre, de quien al fin y al cabo se enamoró. Bueno... regreso a mi planteamiento y es que

NUNCA VOY A ESTAR CON ALGUIEN QUE ME QUIERA COMO MI PAPÁ

lo sé... mi complejo de Elektra (que no es la tienda de los pagos chiquitos, sino la personaja de tragedia griega que se enamora de su padre) a todo lo que da... shame on me...

Lo cierto es que conscientemente trato de alejarme de quienes se parecen a mi padre y hasta ahora creo que he salido victoriosa, pero recientemente recordaba y comparaba la despedida con mi padre cuando salí de su casa y la derrota amorosa de cuando decidí que no iba a intentar más la convivencia pacífica con ÉL, y por lo menos me hice consciente de que la tristeza que sentí fue muy parecida...

Claridad

sábado, 16 de julio de 2011






Ya había comentado en entradas anteriores la tensión que existe con un amigo... pero también sé que mis acciones motivan un patrón de conducta que no me gusta: que primero decidan actuar, pero luego salgan corriendo (después de atribuir que yo me estaba encariñando).

Como bien es sabido, si uno quiere cambiar algo, tiene que empezar por cambiar uno mismo, así que decidí ser clara con él. Cuando empezó a jugar haciendo alusiones sexuales, le dije que no me gustaba que hiciera eso. Seria. Como cuando uno regaña a un animalito. Primero pensó que estaba jugando y siguió hasta que entendió que no era juego. Misteriosamente unos minutos después se le revolvió el estómago y se fue a su casa.

Obviamente no lo busqué, porque ya estoy hartita de ese tipo de juegos de poder, so... él me buscó por el chat de fb y comenzó a jugar otra vez.

él: hola guapa
lds: justo estaba viendo el comentario que pusiste, ¡qué miedo!
él:y qué te pandeas
  • jajajaa
    lds: no, eres papa casada, contigo ni a la esquina, jiji
    él: no le saques, jajaja
    lds:no me gusta que juegues con eso
    • porque me podría llegar a gustar el juego
    • y ya sé cómo va a terminar
    • -vas a salir corriendo-
    • entonces mejor abstente corazón
      él: uuuuuuuuu ¿estás de malas?
      lds: no
      él: ¿quieres que te apapache?
      ¿el mañanero?
      lds: decidí ser clara contigo, y me cuesta, entonces espero que lo valores
      él =( está bien, me voy a bañar, regreso
      lds: es por tu bien =P
      él: jaja, ok

Catálogo de lugares comunes

jueves, 7 de julio de 2011

Mi yo romántico (y closetero) es rosa. Muy rosa. Quizás es por eso que disfruto los chick flicks y disfruto las historias de amor con final feliz. No puedo evitar que la cultura haya hecho su trabajo con mi cabeza a través de todas las temáticas subrepticias en las que se instala el concepto del amor (religión, literatura, pseudoeducación)

Por supuesto eso me hacía sufrir terriblemente hace unos años, cuando me di cuenta de que las relaciones de pareja son extremadamente complejas (sobre todo cuando uno se busca parejas que tienen algún tornillo malpuesto).

Mi yo superficial es de entrada dura (porque no soy política) y frecuentemente me califican de hostil -la mula no era arisca, la hicieron a palos-pero sobre todo, puedo ser muy leal y tolerante, y a veces hasta divertida por las amplias habilidades histriónico-comediantas que poseo.

Como buen espíritu sensible, me gusta quemarme. Prefiero consumirme de amor, lujuria y pasión desenfrenada, a tener un maridito de regalos y rutinas amorosas. Lo peor es que soy transparente y honesta... no puedo ni engañarme a mi misma...

En fin... una serie de lugares comunes.

Metalenguaje

jueves, 23 de junio de 2011


No sé por qué, pero eso de las insinuaciones siempre se me presenta con los tipos con los que tengo cierta tensión de naturaleza sexual. Hubo un tiempo en que me dio por ser muy clara y preguntar directamente qué era lo que querían decir o hacer.
Al paso del tiempo me di cuenta de que el romance contraviene la claridad.

En general, no nos gusta que nos pregunten directamente (aunque a mi me parece más fácil).

El asunto de la seducción, es un bonito juego de estirar y aflojar hasta que alguien termina rompiendo con el esquema... supongo que también tiene que ver con el ser primitivo, aquel que volvía a los hombres cazadores, en busca de la mejor presa... y así las mujeres deberíamos actuar como dulces conejitas escurridizas esperando al fornido cazador que nos persiga hasta alcanzarnos...

Y francamente eso a veces me parece desesperante, porque los cazadores ya no son tan aguerridos o se desesperan con cierta facilidad (pero no tanta, porque entonces una se vuelve mujerzuela)

Aggghhhh... Mientras tanto, el metalenguaje es lo que opera: las insinuaciones, y los coqueteos presenciales o en línea... para hacerles entretenida la existencia.