Malviajes y malascopas

martes, 9 de octubre de 2012

Soy Emilia y soy hija de un alcohólico.

Quizás eso pueda explicar mis respuestas ante los malviajes y las malascopas. Igual mi manía de tener el control cuando bebo y por qué no me gusta experimentar metiéndole cosas a mi psique.

Tal vez mis recuerdos más traumáticos y decepcionantes se relacionan con ver a mi padre en estado de ebriedad, insultando a alguien, usando el sarcasmo a diestra y siniestra y desconsiderando a quienes cohabitábamos con él.

Creo que mis momentos más tristes, los que recuerdo con un nudo marinero que siento metido en la tráquea son los de mi padre alcoholizado suplicando perdón a mi abuela, unos días después de que falleció de cáncer. CULPA que sólo sale bajo los influjos del alcohol. Cosas que sólo puedes decir cuando estás hasta la madre... lo detesto.

Quizás por eso también encuentro un placer extraño en agarrar valor sin necesidad de aditivos...

ODIO
ODIO
ODIO

Que las personas (y más si son cercanas) malviajen y malacopeen. No tengo problemas con los buenacopa y los buenviaje, pero cuando alguien me recuerda a mi querido progenitor en ese horrendo estado puedo enloquecer y no hay más.

Sé que es mi trauma, pero además, no veo ninguna necesidad en aguantar ese tipo de cosas. Y la tristeza se me acumula como si fueran muchas monedas en las bolsas, y me empiezan a estorbar. No me quedan ganas de hablar y como lo que mejor me sale es huir de lo que no puedo arreglar por más que intento, pues heme aquí escribiendo un rato para desahogarme y de paso retrasar la llegada a mi casa.

Y no sé cuánto tiempo pueda estar así.

Frío en el corazón

sábado, 6 de octubre de 2012

No sé si sea el otoño y la consiguiente disminución de temperatura, pero tengo frío en el corazón. Tengo miedo de estar permanentemente en un espiral que desciende sin encontrar el piso. Sigo sintiendo que hablo con la pared... sigo hablando sola.

Ya ni siquiera tengo ganas de discutir, estoy cansada de sentir fuego en las entrañas cada vez que veo lo mismo. 

No quiero estar. 
Quiero salir corriendo.
Ya.

Piensa en mi

viernes, 6 de julio de 2012

Las últimas veces que hemos acabado discutiendo, te he repetido que no me consideras. Ayer me lo confirmaste cuando admitiste que al final terminabas pensando en ti cada que haces algo que sabes que no me gusta.

Ya me sentía así, pero sólo lo negabas. 

Y me dio confirmaciones de tus resistencias y molestias para hacer algo que te pido.


Se trata de ganar-ganar. Y no estoy de acuerdo en que tiene que ser mera utilidad porque a veces también he perdido (o no-ganado) porque creo que hay algo de fe en el amor que a veces nos hace confiar que obtendremos algo bueno aunque no sea así.

Piensa en mi, yo pienso en ti.

Esto es mi cuerpo...

Esto es mi cuerpo. Aquí

coinciden el lenguaje y el amor.
La suma de las líneas
que he escrito ha dibujado
no mi rostro, sino algo más humilde:
mi cuerpo. Esto que tocas es mi cuerpo.
Otro lo dijo
mejor. Esto que tocas
no es un libro, es un hombre.
Yo añado que esto que te toca ahora
es un hombre.
Soy yo, porque no hay
ni una sola sílaba que esté libre de amor,
no hay ni una sola sílaba
que no sea un centímetro
cuadrado de mi piel.
En el poema soy acariciable
no menos que en la noche, cuando tiendo
mi sueño paralelo al sueño que amo.
No mosaico, ni número, ni suma.
No sólo eso.
Esto es una entrega. Soy pequeño
y grande entre tus manos.
Ésta es mi salvación. Éste soy yo.


Este rumor del mundo es el amor. 
(González Iglesias)


Fuera del aire

jueves, 5 de julio de 2012

Lo que he escrito aquí durante mucho tiempo no ha sido con intenciones de molestar a nadie. El espacio ha sido una descarga y yo agradezco el tener comentarios que me permitan rebotar lo que siento-pienso.

Confieso faltas de confianza con ÉL.

Las asumo.

Hoy es otro día.