El colibrí en la ventana

miércoles, 13 de agosto de 2008

Acostumbro arreglarme frente a un espejo colocado -estratégicamente- en la ventana porque la luz incide directamente sobre mi cara así que trazar la raya de delineador sobre mis ojos y aplicar el polvo sin excesos me resulta más fácil

Hoy por la mañana mientras me pintaba revoloteó un colibrí justo frente a mi cara.

Para un ente urbano como yo, la naturaleza es productora de un profundo placer y apreciación por la vida y adicionalmente se me hizo curioso ver tan agradable bicho a una altura de varios pisos pero supuse que procedería de algún jardín vecino.

En seguida le mandé un mensaje a una amiga a la que se, le gustan dichas aves.

Me contestó: ¡es una manifestación de amor y de vida!

Sin querer pensé: lástima que se encuentra afuera y no dentro del lugar (en el que vivo con mi pareja, quien por cierto dormía plácidamente y cuando le dije que acababa de ver un colibrí -emocionada- me contestó: ¿qué hora es? y se volvió a dormir)

Quizás debo dejarle al colibrí algo dulce que lo haga visitarme más seguido, o invitarlo a pasar, a ver si el augurio de amor y de vida se cumple.

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