enamoramiento

viernes, 15 de agosto de 2008

Estaba oyendo una conversación (así o más chismetas) y ella le contaba a su amigo cómo había conocido a su actual novio. La historia de desamor-luego-amor-pasión de esas llegadoras. Primero se odiaban, luego se empezaron a tolerar y un buen día, sin más ni más se agarraron a los besos.


A veces extraño esa sensación

De sentir a alguien y que él a la vez te sienta. De ir de a poquitos y esperando hasta que ¡zaz! ocurre el acercamiento físico que, cuando se realiza por primera vez, es memorable y la metáfora de las estrellas y los pajarillos trinando se vuelve real.


Opino que debería ser así siempre. Que nuestro cerebro debería segregar eternamente las hormonas que nos dejan con un grado de estupidez rico, disfrutable. Que lo que Platón describió en El banquete debería cumplirse al pie de la letra: siendo uno fuimos partidos y andamos


¡he dicho!


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