Los celos

lunes, 3 de noviembre de 2008

Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia...

Comparto fragmentos del ensayo de Pablo Fernández Christlieb contenido en La velocidad de las bicicletas y otros ensayos de cultura cotidiana:


Los celos son verdes: lo dijo Shakespeare; pero no verde pasto sino verde bilis, y son horribles. Son un pulpo de ácido muriático nadándole por la vida a quien los sufre, una especie de navaja embravecida patinándole en el estómago del alma. Existe consenso general respecto a que representan una probadita del infierno.


No se trata de la insensatez de un individuo, sino de la fragilidad de una comunidad que se formó entre dos... Esa comunidad débil y verde alguna vez fue fuerte y color de rosa, por ejemplo, cuando se juraron la eternidad, periodo mítico que se conoce con el nombre de "luna de miel" y que representa la fundación de una sociedad.


Pero siempre sucede lo de siempre, a saber, que uno de los asociados cree que la fuerza que siente le viene de sí mismo, como luz propia y se cree lo máximo y se le olvida que para sentirse soñado se necesita alguien que lo sueñe; entonces se desentiende, se ocupa de lo suyo...


Los celos son el intento loco de recomponer de cuajo la sociedad en cuestión; es decir, de insistir en que vuelva a ser la misma que el primer día de la eternidad cuando no había ojos para nada más.


Y los celos, como todo afecto, duran 15 segundos o varios años; pero, como todo afecto, se disuelven y terminan de una de dos maneras de tres posibles. Primera: se revienta la sociedad de la pareja y sólo resta rendirle un homenaje a quien apostó a todo o nada, y ya había perdido de antemano. Segunda: se rinde y la crisis pasa a la mesa de negociaciones, donde se trueca el todo-o-nada por una rutinita moderada, monótona, ni verde ni rosa pero duradera, que en las sociedades íntimas se llama pareja civilizada y en las sociedades mayores se llama democracia. Y la tercera manera, que no se da, es que los celos nunca acaban en una segunda luna de miel. Podrá haber otro primer día, y afortunadamente es frecuente, sólo que se da en otra parte y con alguien distinto.


Yo me pregunto hasta dónde se debe intentar negociar y no considerar perdido ´todo lo apostado...

3 Respuestas al soliloquio:

Hello are u there dijo...

Yo creo que la negociación no va a lugar.... además de democracia y/o pareja civilizada, yo le llamaría hipocresia o dejalo al ahi se va!! es querer tapar el sol con un dedo.

Estoy totalmente de acuerdo con la primera hay que rendirle homenaje al que apostó todo y ya había perdido de antemano (Hay quienes se dan cuenta y hay quienes lo hacen tiempo después, tal vez demasiado tarde)

Hello are u there dijo...

Leere ese libro... me gusta!!!

Unknown dijo...

Yo también de acuerdo con la primera, como que me queda el chaleco a la puritita medida,jajajajajaj.Saludos