Estoy platicando con el imposible.
Me narra una aventura radiofónica nocturna.
Mi guía espiritual dice que el lenguaje corporal me traiciona con él -se me nota que me gusta pues- yo digo que noespa'tanto pero seguramente de repente se me escapa algún movimiento, además de que yo-se-que-él-sabe que me gusta... no me preguntes, simplemente lo se.
De la nada surge la voz de mi conciencia (mi guía espiritual) que dice:
-Pero mira nada más... ¿Qué clase de danza de cortejo es esta?
Yo sólo pienso: ¿No se te antoja exhibirme máaaaaaaaaaas?
Trato de disimular y la invito a la plática. Conversa 7 segundos. Se va.
Luego él se despide también.
Me quedo pensando en que ninguno de los dos hizo ningún comentario al respecto. Discreción, siempre discreción. Fingimos demencia y ya.
A veces me entran unos deseos incontrolables por saber qué es lo que piensa, pero luego me arrepiento y me digo que prefiero no saber... pinches viejas, ¿quién las entiende?
0 Respuestas al soliloquio:
Publicar un comentario