Está por terminar el año (¡GRACIAAAAAAAAAAAS!)
Debo decir que este en particular ha sido difícil
En diciembre del año pasado me fuí a vivir con el novio y hemos tenido muchos problemas (este blog ha sido testigo, terapeuta y descargo)
Nuestra relación había sido muy padre pero ahora me doy cuenta de que mucho tuve que ver yo.
Hasta hace un año que cortamos estrepitosamente (él me cortó a mi, por supuesto) yo había sido la más flexible y la más dispuesta. Sentía que si me dejaba el mundo se me venía encima y cuando me di cuenta, ni la respiración me faltó ni me morí. Conocí a alguien más que empezó a curar mis heridas y de paso me ayudó a valorarme mucho (CON HARTO DESMADRE DE POR MEDIO, POR CIERTO).
Desgraciadamente ya nos habíamos encariñado cuando nos dimos cuenta y creo que a los dos nos dio miedo y huímos hacia lo que ya conocíamos (nuestros respectivas ex relaciones enfermizas)
Lo malo fue que me di cuenta lo mucho que habíamos cambiado mi pareja (EL DE SIEMPRE, PUES) y yo. Cuando nos conocimos yo era insegura y él no. Ahora los papeles se han invertido un poco. Él era muy espiritual (que no necesariamente religioso) y a mi me dio el norte que andaba buscando en ese aspecto. Él era más bien izquierdoso y yo era muy centro. Sobra decir que nos complementamos muy bien en ese entonces.
Ahora los dos hemos cambiado tanto que nos cuesta trabajo reconocernos y lo difícil ha sido hasta ahora no podemos aceptarnos (creo que yo lo hago mejor que él... pero por su puesto es mi muy particular visión)
Creo que él quiere regresar a lo que éramos, lo cual, por supuesto ya no es posible. Yo busco adaptarme pero no encuentro cómo.
Anoche, por ejemplo. Llegué con ganas de platicar y él se quedó dormido (ese ha sido el escenario durante nuestras últimas pláticas)
Me tiene una desconfianza enorme a raíz de el romance pasajero que tuvimos cuando cortamos...
He de confesar que cuando él me buscó para regresar me porté muy ojete porque estaba lastimada y en el fondo creo que una parte de mi quería hacerle pagar las amargas noches que había pasado.
Admito que por la mala soy una horrible persona, pero por la buena puedo ser un ángel, de veritas...
En este momento ya ni siquiera tengo ganas de discutir. Ha sido muy difícil llegar a acuerdos (por no decir que imposible) y estamos en el asunto ni-contigo-ni-sin-tí.
No se cómo hacer para definir qué es mejor.
Creo que lo se, pero me cuesta mucho trabajo despedirme de lo que en algún momento fue tan bueno en todos los aspectos y que ahora sólo me parece un bonito recuerdo.
Mi parte racional también me dice que es cosa de voluntad, pero al parecer, él dice tenerla pero no la tiene... una vez más me declaro incompetente para entender a los hombres, a este en particular.
Por lo menos estoy tranquila... a ver...
2 Respuestas al soliloquio:
"Asi es esto de las gelatinas, aveces cuajan (si se escribe asi verdad?), aveces no"
La verdad es que a mi si me da miedo vivir con alguien y no me refiero solo a una pareja, a una hermosa y escultural mujer que sepa hacer todas esas cosas que yo no y viceversa y asi ser muy felices el resto de la vida, aun asi, preferiria mudarme a vivir de vuelta con mi papa o con mi mama y hermano o a casa de algun bro antes que vivir con alguien (y pensar que hace poco estaba totalmente dispuesto) la vida cambia, la gente cambia, te re-descubres todos los dias, basta recordar cual era tu cancion preferida en enero y darte cuenta que ya no te hace tan feliz y que ademas lelvas al menos 6 meses sin escucharla, si de algo te sirve, cuando lei El Arte de la Guerra comprendi que no todo lo que llamamos "derrota" lo es, muchas veces ganas mas perdiendo una batalla, aparentemente perdiste cuando te corto, pero lo tienes comiendo de tu mano ahora, es tu decision, si ya no jala mas... pues no tarda en romperse y no hay nada que hacer mas que prepararse para el fin y sus consecuencias.
Saludos, Diego
Las relaciones de pareja dependen de 2 cosas que parecen muy sencillas pero que en la practica resultan harto complejas:
Voluntad e
Inteligencia
Inteligencia para manejar las situaciones dificiles y evitar el daño colateral.
y Voluntad para que todo funcione, para ceder, para no ceder, para lo que sea tomar una decisión y adquirir un compromiso.
Cuando las dos se terminan, no hay más que hacer, que salir de ahi.
Yo estuve exactamente igual que tu, pero sabes que? cuando sufres la relación estando dentro de ella... el día que termina o que decides que termina, empiezas a sentirte más tranquila, por que partir de ese día dejas de sufrir, de medio vivir y de medio amar.
Y si, Todos son iguales....me queda clarísimo ....
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