Lazos trascendentes

domingo, 29 de marzo de 2009

Uno convive tanto con ciertas personas que se van formando relaciones (aunque la palabra le provoque escozor a más de uno) y así uno encuentra a sus mejores amigos y eventualmente uno que otro amor pasajero, constante o permanente.
Es en lo cotidiano que uno halla algo reconfortante en otras personas, pero por mil y un razones nuestras formas de convivencia se han vuelto complicadas: la concepción del amor que tenemos, influida por la cultura y la religión, la costumbre de lo efímero, la facilidad para evitar consecuencias producidas por los encuentros sexuales...
En fin... últimamente he hablado con algunas amigas y acordamos a que existe una indisposición generalizada (tanto de hombres como de mujeres) a tener algún tipo de vínculo que implique más esfuerzo y comunicación que el que empleamos para saludar.
Somos tan complicados y contradictorios que nos gustan las cosas fáciles y a la vez no. Buscamos sexo fácil, pero cuando existe la disposición para tener una relación nos parece insuficiente. Los mejores amores son los imposibles, como todos los de las mejores novelas (el síndrome de romeoyjulieta)
Cuando el amor se vuelve fácil, nos aburrimos y entonces buscamos adrenalina, buscamos sentirnos vivos.
A pesar de todo lo que ha sucedido me siento conforme con lo que ha pasado con elimposible. Creo que nuestro lazo es fuerte, quizás no para tener una relación, pero me basta
Adicionalmente, me quité la curiosidad de encima. Ahora ya no me pregunto a qué sabe su piel.

2 Respuestas al soliloquio:

adda dijo...

ame la frase; ya no me pregunto a que sabe su piel.

La del soliloquio dijo...

XD

Gracias por pasar por aquí

¡Saludos!