tratado sobre las barbas

viernes, 11 de septiembre de 2009

Esto es una confesión.

No me gustan los hombres lampiños. En cambio me fascinan los hombres que tienen barba. Especialmente los que son blancos y de cabello oscuro. Debe atribuirse a un poco de síndrome de Malinche, o un psicólogo podría decir que tengo algún issue no resuelto con mi lampiño padre y por eso busco alguna especie de compensación física que me haga creer que el objeto de mi afecto no se parece en nada a mi progenitor. ¿Quién sabe?

Lo cierto es que me gustan los barbones...

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