Carta de navidad en verano

viernes, 6 de agosto de 2010

Recuerdo que justo hace dos años sonó mi teléfono como a esta hora. Me llamabas para desearme una feliz navidad y los buenos deseos que toda la gente políticamente correcta se dice año con año. En esa ocasión de enero a diciembre había tenido grandes experiencias, particularmente memorables. Creo que tú eras lo mejor.
Coincidimos de una manera tan inesperada, fugaz e incomprensible que me costaba creer mis reacciones de adolescencia tardía. Yo sabía que no duraría nada y así fue. En cuestión de unos cuantos días, semanas o meses -según se le quiera ver- te fuiste. Dejaste atrás un cruento enamoramiento en donde no había pasado nada... o casi nada. Me era imposible comprender cómo puede doler tanto la ausencia. Afortunadamente un viaje me cambió el panorama y lo que no pudo hacer la ciudad, fue posible gracias a los grandes pinos, el clima de humedad y el sol radiante de cada mañana durante dos meses.
Poco a poco tus cartas desaparecieron, igual que las llamadas. Y al mismo tiempo fuiste desapareciendo de mi cabeza y de mis ganas. No volví a saber de ti hasta hace poco, cuando te llamé para comprobarme a mí misma que ya no me afectabas, que las estúpidas mariposas en el estómago al oír tu voz habían desaparecido. Y así fue.
Hoy me invadió la nostalgia. Casi finaliza este año, que tuvo casi las mismas condiciones de intensidad de aquel. Debo contarte que apareció alguien que me distrajo del hastío en el que me hallaba. No fue como tú. No me quemaba la piel al tenerlo cerca... muy cerca, más de lo que tú estuviste. No pasaba noches completas en vela sin saber por qué. No me faltó la respiración cuando supe que se iría. No enfurecí cuando dejó de escribir o de hablar.
Con todo, debo reconocer que fue de utilidad. Que me sirvió para desatar esa locura que sólo tú conocías y que estuvo en un cajón de mi cabeza por tanto tiempo. Que fue la consumación de una venganza tardía que me causó gran placer. Que por fin me quité de encima tantas culpas y fantasmas de los que hablábamos.
Este año ha sido intenso, placentero y memorable.
Hoy te recordé como una bonita y lejana imagen.

1 Respuestas al soliloquio:

~ bLuE ~ dijo...

Wow mujer! que fortaleza la tuya, esos viajes como nos cambian la vida, nos abren el panorama y nos damos cuenta de qe no hay porqe ahogarse en el peqeño mundito en qe cotidianamente vivimos.
Me encanto! qe bonito lo expresas =)