El secreto de victoria

viernes, 13 de agosto de 2010

Por azares del destino ayer salí caminando hacia mi casa con una bolsa de Victoria's Secret en la mano. Y sí. Traía unas prendas que una amiga me regaló.
A media calle me encontré de frente con un par de tipos quienes al ver mi reconocible bolsa de franjas rosas subieron la mirada para examinarme el rostro.
Y sonrieron.
Lúbricamente.

Mi reacción fue de voltear a ver qué traía en la mano, pues perdí la noción de lo que cargaba.
Si me detengo o sonrío me hablan. Seguro. Y todo por una bolsa rosa...

Pero ya sabemos que no es la bolsa. Es lo que su imaginario cochino tiene asociado con una bolsa de esa naturaleza. Seguro imaginaron las prendas más seductoras por la asociación que se tiene de sensualidad con la marca... pffffffffffffffff si hubieran sabido que las prendas eran bastante normalitas quizás ni hubieran volteado.

Creo que sacaré a pasear esa bolsa de vez en cuando...

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