Explicaciones

lunes, 9 de mayo de 2011

Ya se sabe de mi tormentosa relación interminable. Con él se me revuelven las entrañas y los sesos a tal grado que no me funciona la lógica. Siete años de noviazgo y uno de vivir juntos. No funcionó y yo se lo atribuí a una incompatibilidad de caracteres combinada con falta de voluntad (no la mía, por supuesto)
Él tiene unos hábitos de sueño bastante extraños... y básicamente ese fue uno de los principales problemas: yo soy un mortal normal, muy normal. Tan normal que veo oscuro y me da sueño... (como los pollos, dice un amigo) Y NO ME IMPORTA. Si a ustedes no les gusta dormir, es SU problema. Además, mi estilo de vida (trabajo de 8 a 5) cuadra perfecto con mis hábitos de sueño. Ya estoy divagando. Vuelvo.

A principios de febrero el sujeto este se me extravió sin explicación alguna. Por supuesto todas mis vetas neuróticas se activaron, porque habíamos estado con un grado deseable de tranquilidad. Después de unos 15 días me contestó el teléfono y me hizo saber que estaba atravesando una crisis...

Le paré a mi neurosis y me dejé consentir un poco. Sólo un poco
Hace unos días reapareció y me platicó varias cosas que me tienen revuelto el pensamiento.
Es muy probable que tenga parkinson. Y le hace honor a su pulsión de muerte, así que está haciendo TODO lo necesario para no padecer tanto la enfermedad y morir pronto.

MALDITO COBARDE

Su abuelo falleció hace poco y los últimos 5 años los pasó muy mal por la misma enfermedad. Hace algunos meses empezó a tener temblores en los dedos de una mano. Y se empezó a hacer análisis. Como no hay estudios concluyentes y aún es joven, los factores se suman y el diagnóstico no es de todo certero, pero es lo que hay.

Así se pudo explicar sus transtornos de sueño y también sus depresiones sin razón aparente. Y me lo dijo como si nada. Como quien toma la decisión de suicidarse lentamente y espera que los demás le apoyen.

Y yo tengo una maraña de emociones en la cabeza. Por un lado pienso que está actuando de modo egoísta, pero por otro lado trato de ponerme en sus zapatos y debe ser horrible sentirse condenado a esta horrible enfermedad. Por lo pronto no sé qué hacer ni cómo sentirme.

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