Hace poco estaba platicando con un amigo que me imploraba que le presentara a alguien que fuera sensible, tierna, cariñosa, inteligente, con una personalidad increíble y poco interesada. Y le dije que sí. Que le presentaría a una amiga. A ella le dije que él había pedido semejantes características y que ella había salido como la ganadora del sorteo. Los dos me preguntaron ¿es guapa?/ ¿es guapo?.
Yo alegué que la belleza es subjetiva y que a mi los dos me parecían lo suficientemente atractivos. A él le comenté que cuando ella vestía falda provocaba las bajas pasiones en los hombres que las miraban
¿Como que bajas pasiones? (me preguntó él)
Y le contesté muy convencida que pasiones (de abajo), literal pues...
Me contestó que él no sólo buscaba a alguien que satisficiera ese tipo de pasiones, sino que también lo hiciera con las pasiones superiores: las de la inteligencia, la espiritualidad y con todas esas cosas místicas-casi-divinas
Y en ese momento supe contestar una pregunta que ÉL me había hecho hace algún tiempo: ¿Por qué me gusta?
Y es tan simple como eso: satisface todas mis pasiones...
Esas que me hacen creer que el amor tiene algo de divino, pero que también están relacionadas con la lujuria, la carne y lo terrenal. Es tan simple como su olor, oír su voz, y ver sus ojos y sus pestañas que tanto envidio.
Y me rehuso terminantemente a estar con alguien que no me provoque de la misma manera, con alguien que solo consiga "estabilidad" en cualquiera de los sentidos. Para eso, prefiero mi soledad, mi espacio y mis terrenos sólo para mi.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 Respuestas al soliloquio:
Publicar un comentario en la entrada