Envidia de la verde

jueves, 14 de octubre de 2010

Aquel fin de año conocí a un historiador, pero estaba tan obnubilada por Daniel que no le hice mayor caso. Después una de mis mejores amigas cambió de residencia a donde vive el historiador y ¡sopas! Se les dio el amor.
Ayer los vi. Y no pude evitar sentir envidia de la verde y de la mala. Eso sí, me porté muy bien.
Lo que compensó la envidia verde fue que vi a mi amiga feliz, pero debo confesar que cruzó por mi cabeza la pregunta de ¿qué hubiera pasado si las dos hubieramos estado juntas?

Falsas promesas

miércoles, 6 de octubre de 2010

Después de todo lo vivido te puedo prometer que estaré ahí siempre. Pero ya vimos que eso no será cierto y que salgo corriendo alegando demencia, propia seguridad y cualquier otra excusa que se me ocurra en el camino.

Sé que entre tu dispersión y mis miedos nunca pasará nada pero todavía me da un vuelco el estómago cuando oigo tu voz justo fuera de la oficina y escucho con ese tono especial un "buenas tardes"

Me gustan los días en los que te tumbo en la cama, y veo la luz incidir en tu piel y la sombra que produce la persiana dibuja franjas en tu cuerpo. Me gusta verte, olerte y tocarte. Me gustas tú, y todavía me da un poco de nostalgia cuando sales de mi casa los domingos en la noche.

A estas alturas y amarguras, los lamentos me parecen inútiles y torpes. Pensar es peor cuando se trata de sentir. Y pensar y sentir juntos no me resultan buenas compañías.

Quizás por eso me lleno de trabajo hasta llegar reptando hasta mi cama con un cansancio insoportable, que no me queda más remedio que fumar, tratar de resetear mi disco duro y dormir sin poder recordar mis sueños, que hablan de ti, de él y de aquel otro que todavía traigo entre cejas y que disfruto cada vez que llega a contarme un nuevo proyecto mientras me amarro las manos y los malos pensamientos para no decirle alguna imprudencia que lo haga salir corriendo.

Ese juego de la seducción se me olvidó en el momento en que entregé cada milésima de piel al fuego.

Todavía recuerdo cuando echados en la cama hablábamos de cómo se llamarían nuestros hijos aunque yo nunca haya estado segura de tener uno. Y también las cartas que te escribía, hay manías que uno no se puede quitar tan fácilmente, por eso hoy te puedo prometer que estaré ahí para siempre.

Ignorancia musical

lunes, 13 de septiembre de 2010

Acabo de caer en la cuenta de que me conquistaron con una canción...
Oía la letra de una y caí en la cuenta de que esas líneas se me hacían conocidas.

"A falta de precisas conclusiones te diré de corazón, que hay que establecer los límites que pueden acercarnos sin querer"


Cuando leí aquel mail esas palabras retumbaron en mi interior con una fuerza descomunal... sobre todo después de que el amor de mi vida me había dicho que no quería estar conmigo.

Después me di cuenta de que el individuo era como el concreto fresco y adoptaría la forma del recipiente que lo contuviera, así fuera este una película, un libro o una canción.

Entonces me pareció apasionado. Después se desvaneció entre notas musicales, correos enviados y películas vistas una y otra vez.

Ánimos de macho

jueves, 9 de septiembre de 2010

En una cultura como la nuestra ser mujer implica reproducirse. Para aquellas a las que la naturaleza no nos favoreció con ovarios que funcionen bien la cosa es un poco más complicada.

En mi caso no sé si tenga que ver con una dificultad física que me complica la reproducción, pero en distintos ámbitos soy casi un macho... tengo un trabajo en el que la mayoría de personas que desempeñan un puesto similar en otras empresas son hombres y eso del coqueteo como una buena mujer que espera y sonríe no se me da. Soy más bien un cazador y eso provoca que a veces me huyan.

No lo puedo evitar... es más fuerte que yo. Llega un momento en el que prácticamente suelto: ¿en tu casa o en la mía?

Y recordemos que como bien dice una serie de sony: los caballeros las prefieren brutas. Hasta el facebook del demonio me traiciona. De acuerdo con un estudio reciente, las mujeres tienden a publicar más fotos que las favorezcan, los hombres publican sus logros...

Ni hablar...

Por lo mientras trato de contenerme... para que la presa en turno no salga corriendo tan rápido... a ver si lo alcanzo