ciclos

viernes, 17 de diciembre de 2010

No me queda ninguna duda. La vida está hecha de círculos.

Justo cuando estoy tranquila con lo que tengo con él, algo me desanima. Últimamente han sido días pesadísimos en la cuestión laboral, lo cual me deja agotada anímica y físicamente. Lo único que se me antoja es llegar a casa, distraeme la neurona y dormir (también vuelvo a sentir la necesidad imperiosa de hacer ejercicio).

La susceptibilidad del individuo en cuestión a veces me invita a dar dos pasos para atrás e inevitablemente alguien se me cruza en el camino. De los amigos que tengo, la opinión generalizada es que las mujeres somos las complicadas y yo aquí a veces me siento un macho, porque soy muy básica: dormir, comer, fomento al ego, sexo y lo demás es vanidad.

Ayer me hizo un chantaje telefónico. Y hoy ya estoy en modo reversa. Adicionalmente tengo un nuevo capricho con un acento irresistible, con tres problemas (esposa y dos hijos). Para variar, coworker, pero lo veo poco. También ayer, se acercó a la mesa a la hora de la comida y mientras les explicaba algo al resto de los comensales, puso su mano sobre mi hombro y de cuando en cuando apretaba los dedos.

Yo trataba de disimular porque justo enfrente estaba mi guíaespiritual y esa me conoce el pensamiento hasta cuando yo no sé qué estoy pensando. Volteaba y le miraba esa perfecta nariz.... brrrrr. Todavía no tengo la perfidia suficiente para que no me importen esas cosas. Además: aunque no lo vea diario, sí lo veo con cierta frecuencia.

En fin... hoy es la comida navideña. A ver qué...

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