Los rompecorazones

viernes 25 de noviembre de 2011

Que uno se pueda entender con una pareja es una tarea titánica (por decir lo menos). Siempre habrá cosas que te disgusten de la persona con la que andas y en el fondo siempre desearíamos cumplir con la construcción cultural occidental del amor:

Príncipe azul trabajador, inteligente, guapo, sexy, cuidadoso, cariñoso, fiel, etc.
o Princesa sexy, buena cocinera, comprensiva, cariñosa, un tanto sumisa y que considere que su hombre debe ser su héroe.

Debido a las carencias que hay en cualquier relación, es absolutamente fácil caer de bruces con alguien que supla un poco los vacíos emocionales que no llegamos a cubrir con la pareja estable.

La película Los Rompecorazones (Francia, 2010) habla de eso, pero en tono de comedia. Un equipo integrado por un seductor, su hermana, y el marido de ésta, se encargan de separar a mujeres infelices por encargo de algún conocido o pariente que les paga.

(Para ver la crítica en la revista Chilango: pícale aquí)

Pero más allá de la comedia, a mi me queda una moraleja cinematográfica: el seductor CONOCE a sus víctimas, porque las estudia para poder generar empatía con ellas. Y además las escucha... Esa es la receta básica para poder seducir a una mujer (y quizás a un hombre inteligente... porque hay cada bruto...)


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