Que uno se pueda entender con una pareja es una tarea titánica (por decir lo menos). Siempre habrá cosas que te disgusten de la persona con la que andas y en el fondo siempre desearíamos cumplir con la construcción cultural occidental del amor:
Príncipe azul trabajador, inteligente, guapo, sexy, cuidadoso, cariñoso, fiel, etc.
o Princesa sexy, buena cocinera, comprensiva, cariñosa, un tanto sumisa y que considere que su hombre debe ser su héroe.
Debido a las carencias que hay en cualquier relación, es absolutamente fácil caer de bruces con alguien que supla un poco los vacíos emocionales que no llegamos a cubrir con la pareja estable.
La película Los Rompecorazones (Francia, 2010) habla de eso, pero en tono de comedia. Un equipo integrado por un seductor, su hermana, y el marido de ésta, se encargan de separar a mujeres infelices por encargo de algún conocido o pariente que les paga.
(Para ver la crítica en la revista Chilango: pícale aquí)
Pero más allá de la comedia, a mi me queda una moraleja cinematográfica: el seductor CONOCE a sus víctimas, porque las estudia para poder generar empatía con ellas. Y además las escucha... Esa es la receta básica para poder seducir a una mujer (y quizás a un hombre inteligente... porque hay cada bruto...)
Brasil 2011
Hace 5 horas


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