Invítame a pecar

miércoles 16 de noviembre de 2011

Reapareció mi amiguito al que le podría perder el respeto.
Adivine usted ¿Cómo fue que reapareció?
La obviesísima respuesta es que cortó con su novia.
Él me buscó. Abrazo largo, caricia en la pierna y beso de despedida de esos en los que te acarician la mejilla al mismo tiempo.

inhalo y exhalo
oooooooooooooooommmmmmmmmmmmmmmmmm


En los escasos minutos en los que lo vi, me contó que anda de zorro y que ya tiene otra novia (aunque no quiere) y que al parecer es por una necesidad incontrolable de sentar cabeza. Todo parece indicar que quiere preñar a la primera que pase enfrente para solucionar sus problemas.

Y me enoja. (y me enojo más que me lo cuente)
Pero como mi terapeuta me dijo que debo trabajar en los asuntos de control me repito constantemente que no puedo controlarlo (ni a él ni a nadie) y respiro con calmita.

Informo: estoy a dos de arrinconarlo a la primera oportunidad (y mire usted que eso es difícil)




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