El primer amor

jueves, 17 de junio de 2010

Mi sobrino tiene once años y es la primera vez que se enamora. Yo lo sé porque su mamá me cuenta cada episodio de la telenovela infantil pero guardamos absoluta discreción al respecto.

Desde su fiesta hace 3 años en la que eran unos imberbes mocosos caí en la cuenta de que le gustaba María. Mientras comían gelatina y pastel se picaban las costillas. Y yo moría de los celos. Si alguien me puede enloquecer de celos es ese niño.

Su mamá se moría de la risa cuando yo no le quitaba la vista a la niña (que debo decir que hace 3 años era más bonita) y casi la podía señalar con el índice y el medio a la altura de los ojos, en clara señal de "te estoy viendoooooo"

El resultado de tres años después fue una telenovela sufridora en la que el protagonista (mi Lalo) veía cómo María se paseaba con Paco por los pasillos de la escuela (y todo porque Lalo no se aplicó), hasta que un buen amigo de mi sobrino se apiadó del sufrimiento y fungió como cupido en el asunto. Fue y le dijo a María:

-Es que le gustas a Lalo (aquí me lo imagino masticando chicle y con ánimos de traficante)

María inmediatamente cortó a Paco y le dijo al mensajero que aceptaba ser la novia de Lalo, ah, pero eso sí, quenoledigaanadie, porque no es de niñas bien cortar con uno y empezar a andar con otro luego luego...

.... ésta juventud de ahora..... sigh

Imagino que mi Lalo estará en una nube esponjada y rosa los próximos días.

Casi recuerdo cuando me enamoré así en cuarto de primaria. Yo más bien era tímida como Lalo y sólo armaba películas en mi cabeza. Se llamaba Héctor. Hace poco lo vi en una foto en el facebook y se puso hórrido. Hace muchos años era un niño bonito, de nariz afilada, cabello castaño y ojos color miel. Súper inteligente (y eso a mí me pareció súper seductor)

En fin... ese de verdad fue uno de mis amores imposibles, de esos que duelen en la boca del estómago, como el que ahora le ocurre a Lalo

Restauración

miércoles, 16 de junio de 2010

Sigo creyendo que algo se rompió dentro de mí cuando el amor se nos terminó. Quizás dejé de sentir de la manera en que sentía. Y lo extraño mucho.

Me hace falta sentir la pasión así, en la punta de la lengua, la base del cráneo y los dedos de los pies.

Lo peor es que no sé que hacer además de salir corriendo cada que alguien me invita a salir. Ni el teléfono contesto... aunque hay que decir que buenas oportunidades no se me han presentado, pero creo que también es parte de un círculo vicioso. Tengo un letrero gigante que grita ¡no te me acerques!

Supongo que debo tenerme paciencia

... y te culpo sólo a ti por haberme mirado

La tregua

miércoles, 9 de junio de 2010

"Yo la quiero a usted en eso que se llama realidad pero los problemas aparecen en eso que se llama apariencia" Ahhh Mario Benedetti como me has enseñado con esa narrativa

Basta

lunes, 7 de junio de 2010

El colmo fue que el plomero... (sí, leiste bien) me preguntara entre bromitas si le iba a aceptar un café (o un paseo)

¿Cooooome on? ¿Are you fucking kidding me? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta Daniel tuvo que acompañarme (para disgusto del plomero)

Y el problema es que no encuentro un punto medio entre ser increible y odiosamente mamona o parecer muy accesible, pero creo que prefiero estar en la primera categoría ¬¬

A veeeer. Entiendan ustedes que no les convengo. Estoy harta y auguro que retornaré a la mamonería recalcitrante

Lo que procede es:

Retomar el artemarcial de alguna manera y/o comprarme un costal para pegarle hasta el cansancio... también estoy pensando en aprender a manejar armas. Los golpes del aprendizaje seguro valdrán la pena.