El colmo fue que el plomero... (sí, leiste bien) me preguntara entre bromitas si le iba a aceptar un café (o un paseo)
¿Cooooome on? ¿Are you fucking kidding me? ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡!!!!!!!!!!!!!!!!! Hasta Daniel tuvo que acompañarme (para disgusto del plomero)
Y el problema es que no encuentro un punto medio entre ser increible y odiosamente mamona o parecer muy accesible, pero creo que prefiero estar en la primera categoría ¬¬
A veeeer. Entiendan ustedes que no les convengo. Estoy harta y auguro que retornaré a la mamonería recalcitrante
Lo que procede es:
Retomar el artemarcial de alguna manera y/o comprarme un costal para pegarle hasta el cansancio... también estoy pensando en aprender a manejar armas. Los golpes del aprendizaje seguro valdrán la pena.
¿Serán capaces de amor?
Hace 8 años
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