Adicta y reincidente

lunes, 22 de febrero de 2010

A Él no he podido dejarlo por completo en diez años, aunque si me preguntan no sabría decir por qué. Al principio era de ese amor que mataba, dolía y se sufría; pero cuando la balanza apuntaba en el lado positivo no había sensación suprema, orgasmo más grande o extrema sensación de saciedad. Casi casi el nirvana.
Cuando empezaron los problemas mis ojos perdieron tanta agua y sal que hasta la vista me cambió. Y la boca del estómago se acostumbró a vivir sometida a las sustancias que segregaba mi cerebro. Se me acabó la dulzura del amor. Restringí la ternura y los besos. Mi seguridad emocional antes que otra cosa. El periodo más largo que lo he dejado de ver completamente ha sido de unos 3 meses y medio. Por diversos motivos vuelvo a caer en mi vicio: su piel y su olor.

Estoy convencida de que algún químico poderosísimo emite su piel, porque siempre que pego la nariz a su cuello y por encima de su hombro es como una droga que me da tranquilidad. Ni qué decir de la interacción física.

Vivir juntos no me funcionó, pero ese estar/y no estar al mismo tiempo es muy agradable. No sé que pasará pero por lo pronto, no tengo nada mejor que hacer

Eso de tuitear

viernes, 19 de febrero de 2010

Es como c*ger con alguien nuevo. Hay que agarrarle el modo.

Polígonos de amor

jueves, 18 de febrero de 2010

Tengo -digamos- cierta tendencia a crear, favorecer o propiciar triángulos amorosos con mis mejores amigas.

En distintas etapas y con diferentes amigas nos ha gustado el mismo tipo, y eventualmente hemos romanceado con él (en distintos momentos). Hace un par de años ocurrió la peor desgracia (je, nomás soy un poco exagerada). La cosa acabó en pleito de todos con todos y la verdad es que fue muy desagradable. Lo que más me dolió, además de la distancia física con el amante en turno fue haber perdido a una amiga...¡y todo por un hombre!

Desde entonces quedé curada de espantos... en cuanto veo el menor indicio de interacción amorosa de tipo triangular salgo corriendo a encerrarme a mi hogar.

Ayer veo un correo de Daniel para milcolores y para mi persona (recuerde el lector que los dos anteriores andan en gran romance) sobre un proyecto. Califíqueme de inmadura si quiere, pero no me resulta cómodo estar cerca de los dos juntos, cosa que ya he externado, sobre todo con ella...

Por supuesto no me hace caso, pero yo ya entendí que ese tipo de relaciones no deja nada bueno. Y mi distractor favorito desapareció de una manera taaan triste que ni siquiera me deprime. Ya hasta lo oculté en FB

Felicidad

martes, 9 de febrero de 2010

Acabo de leer en El País Semanal una frase de Keats, que cita Javier Cercas en un artículo

"Soy un cobarde: no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz"

Y tuve una revelación: me atraen los hombres que resumen la vida en esa frase.
Y eso es un problema.