Compartir cama

viernes, 25 de junio de 2010

Uno de mis problemas fuertes cuando me fui a vivir con Pablo fue compartir la cama. Desde que tuve como 7 años por alguna extraña razón, he dormido sola en una cama matrimonial.... ahhhhh... felicidad...

Sobra decir que la cama es mi territorio más sagrado. Es en donde doy rienda suelta a todas mis manías: debo dormir exactamente en medio, sin un ápice de luz, en un espacio bien ventilado, de preferencia sin sonido alguno y en una posición complicadísima (casi boca abajo, con una pierna doblada en escuadra de 90 grados y abrazando una almohada que debe ser exacta para que repose el brazo superior).

Lo sé. Soy maniática para dormir

Desde pequeña, qué puedo decir... Me molesta tanto que perturben mi sueño que cerraba mi cuarto con seguro para impedir que cualquiera de mis dos sátrapas hermanas entraran a hurtadillas a robar alguna prenda, zapatos o accesorios de mi habitación. Ser la mayor a veces incluye algunos privilegios.

También me acostumbré a fumar en la noche. Sin un cigarro antes de dormir puedo sufrir las crisis de ansiedad más atroces.

Llegar a vivir con alguien que se apodera de la cama fue horrible. Pablo está acostumbrado a dormir de una manera tal que no permite que nadie más (o por lo menos nadie que mida más de 90 cm) se pueda acomodar. Se instalade manera diagonal a lo largo y ancho de la cama.
A veces ronca, no siempre, pero sí a veces. También le gusta abrazar... creo que eso es lo peor.

Varias veces lo encontré triste por la mañana, porque dormida le hice alguna grosería, como quitarle el brazo que tenía al rededor de mi cuerpo o tratar de alejarlo... qué quiereen... estaba dormida.

El único ser viviente con el que he podido compartir cama sin problemas es Mandy, mi gata blanca. Es tan perfecta y a veces somos tan una misma que sabe exactamente dónde acomodarse para no molestarme y sé exactamente dónde estará en el transcurso de la noche para que alguna de mis danzas en sueños no la atropelle.

No sé por qué extraña razón dos de mis amigas disfrutan invadiéndome. Y el problema es que ceder mi cama e irme al sofá cama o al cuarto de invitados (con la camita individual) no es opción para mi... entonces prefiero maldormir y estar todo el día en la bostezada...

Creo que lo que tengo que aprender es a correr a mis amigas al sofá o al cuarto de junto. ¬¬

2 Respuestas al soliloquio:

Anónimo dijo...

no pensé que el asunto fuera tan grave...lamento mucho que hayas bostezado tantos días.

La del soliloquio dijo...

No exageres ok. Quíéreme con todo y mis manías.