Desazón/ Marcas en la piel II

lunes, 30 de enero de 2012

Pienso quitarme el sabor de tu ausencia con besos surtidos.
Estoy enojada.
Conmigo y contigo.
Porque detesto tus silencios; porque se está convirtiendo en costumbre que desaparezcas varias semanas al año. Y esta vez no las voy a tolerar con la respiración estoica de las veces anteriores.
Lo que me provocas no es comparable con nada ni con nadie. Eres mi obsesión particular.
Pero no me posees. Y cada vez que comienzo a dudarlo, sé que puedo despejar mis dudas dándole variedad a mis sentidos, y así otro tacto, otro sabor y otros olores me devuelven un poco de la quietud que pierdo contigo.
--------------------------------------------------

Soy alas en la espalda, estrellas en las manos y vida en los pies. Tengo raíces y fluyo. Soy aire y me transformo con colores en la piel. Quizás para calmar el dolor emocional con dolor físico. Quizás para resignificarme una vez más, para decir que soy yo.
Nadie más

La culpa es de Javier

miércoles, 25 de enero de 2012

Lo conocí cuando tenía como diecinueve años. Hasta entonces me había enamorado locamente de alguien que no me correspondía, y sólo había tenido un par de novios de algunos meses. No me consideraba bonita ni atractiva, quizás por ser el primer experimento de mis padres y la sobreprotección, la falta de parientas y amistades cercanas que me pudieran orientar con respecto a la apariencia, la seguridad y la autoestima

Ese día acompañé a Fabiola a ver al meserito que le encantaba en ese nuevo café que estaba de moda y que se caracterizaba por contratar guapos. Llegamos y mientras Fabiola coqueteaba con Carlos me acerqué a la barra a pedir algo para beber.

Javier empezó a preguntarme cosas
Yo sabía quién era. Las amigas de mi hermana menor formaban un club de fans del descendiente de franceses porque era guapo y tenía los ojos azules.A menudo había chicas que entraban a comprar un café sólo para saludarle y tener la oportunidad de cruzar un par de palabras con él.
Me sorprendió su facilidad para hablar y me sorprendió más que me hubiera hablado a mi. Me preguntó por Fabiola y por Carlos con un inesperado tono de complicidad.
La conversación insulsa de repente cambió de tono cuando me preguntó
¿Y dónde está tu novio?
Hasta yo, que desconocía todas y cada una de las herramientas de seducción supe que me estaba coqueteando.

Y-NO-LO-PUDE-CREER

Comenzó a buscarme de forma casi obsesiva. Salimos un par de veces y nos besamos a media calle con las entrañas revueltas y las caras de estúpidos.
Todo era perfecto. En ese momento supe que tenía un poderoso ego y Javier fue el primer trofeo que me llevé al salón que habitaba mi hasta entonces desconocida autoestima.

Un día se le ocurrió hablarme un sábado e invitarme a la parrillada familiar (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)
Yo tenía planes con mis amigas y se lo dije (y adicionalmente me resultaba tortuoso conocer familiares después de apenas unos cuántos besos)
Se molestó.

uy-qué-pena-si-quieres-después-me-buscas

Me buscó después y me quiso aplicar un chantaje de aquellos. No hice el menor caso.
Nos dejamos de buscar y después me lo encontraba en la calle y me escondía la mirada, como con pena.
Hace poco lo vi en una tienda de ropa (de la cual es gerente o algo así). Sigue igual de guapo. Lamenté que fuera tan intenso.
Cuando me vio no pudo más que darse la vuelta en seco para evitarme, cuando yo estaba muy dispuesta a saludarlo.
Me dio risa. Ya pasó mucho tiempo...

A partir del suceso con Javier buscaba establecerme objetivos más altos (aquellos que en algún momento me hubieran parecido imposibles de conseguir) en una especie de compensación al tiempo perdido.
Hasta que fijar los ojos en algún guapoimposible dejara de ser divertido o necesario (y después de meeeeses de terapia en la que reafirmara mi seguridad e identidad)

Recién recordé el caso porque recibí una invitación al cumpleaños de mi amor platónico de secundaria. Terminó casado con una de mis compañeras de la universidad y es la única astilla que tengo clavada en el centro del ego. Siempre fui de sus mejores amigas. Sólo eso. Y yo lo arruiné cuando tuve amoríos con uno de sus mejores amigos, aunque estoy convencida de que siempre supo que me encantaba.

Me invitó a su cumpleaños y la verdad me extrañó muchísimo. Y no sé si asistir. Sé que podría ser el pretexto perfecto para volvernos a ver, pero también sé que es un peligro por lo que me gustaba. Sé también que no necesitaría mucho para quitarme la espinita clavada en el ego, pero las condiciones no son las ideales...

Estos días auguro batalla campal conmigo misma. Y pensar que después de todo, la culpa la tiene Javier.



Respetar las decisiones

martes, 17 de enero de 2012

Tengo un trabajo que me gusta.
Rento una casita con jardín que queda a 10 minutos de mi trabajo caminando
Estoy estudiando un posgrado que se relaciona con mi proyecto de vida.
Mi sueldo me alcanza para vivir y eventualmente para darme ciertos gustos. Evidentemente el dinero no me motiva y he rechazado varias ofertas laborales porque no me veo desempeñando ciertos roles.

Tengo un par de amigas que sucumbieron ante los encantos monetarios de puestos burocráticos o empresariales. Y cada vez que ven la oportunidad me quieren incluir en sus maquiavélicos planes.
Lo agradezco mucho.
Me gusta que me consideren para cosas importantes.

PERO NO ME INTERESA

¿Por qué es tan difícil aceptar que somos amigas pero no implica que deba ser totalmente como ellas?

Recién me llama una de ellas para ofrecerme fabuloso puesto temporal con un jugoso salario

Le agradecí mucho y le dije que estoy en paz como estoy. Que no quiero descuidar mi posgrado y que mi proyecto de vida está aquí

Y me contestó: piénsalo, te envío los datos y si no te interesa me avisas

¿NO FUI CLARA?
Me molesta que la gente no escuche. Mucho más cuando son mis amigas




Naturaleza tramposa

jueves, 12 de enero de 2012

Aunque la estética está relacionada con una percepción subjetiva es también un acuerdo social.
Me gustan guapos. (Y digo que son guapos porque generalmente tienen un ejército de féminas esperando turno). Y generalmente tengo buena suerte porque tengo varios trofeos en la egoteca (y no es precisamente porque sea una entrenada seductriz, como ya se sabe).

Estaba leyendo una nota que relaciona las voces masculinas graves con un conteo menor de espermatozoides...  con una ligera advertencia del reportero vinculando la guapura masculina con la no descendencia. Generalmente las voces graves se asocian al dominio y al éxito social, pero la naturaleza podría indicar que sólo es un premio de consolación por no ser suficientemente buenos para reproducirse como conejos.

Aunque los seres humanos creemos que tenemos una función sublime en esta tierra, en la realidad la función primaria es la propagación de la especie, por ello no es casualidad que la mayoría de las mujeres sientan una terrible necesidad por engendrar hijos.

Pero notas como esta me generan dudas acerca de esa función (con todo y que hay personas que pareciera que es lo único para lo que son buenas). Mientras tanto, creo que la naturaleza nos engaña un poquito para pensar en que seguiremos propagando la especie, y se divierte poniendo trampas guapas en el camino.

Que se preocupen las traumadas que se sienten incubadoras. Uno puede tomarlo como una pista anticonceptiva